Volver a soñar con una vivienda propia, ¿fácil o difícil? 🤔
Para muchos argentinos, volver a pensar en tener una casa parecía algo lejano, pero con la reapertura de los créditos hipotecarios UVA, esa posibilidad vuelve a estar en la mesa. Sin embargo, acceder a uno de estos préstamos no es solo cuestión de encontrar una propiedad y consultar cuánto presta el banco. La realidad es más compleja y requiere preparar varios aspectos antes de firmar el acuerdo.
El primer filtro: el anticipo en dólares 💵
Antes de acercarse a un banco, hay que tener en cuenta que la mayoría de las entidades financian entre el 70% y el 80% del valor de la vivienda. Es decir, el comprador debe tener ahorrado un porcentaje importante del precio.
Por ejemplo, si una casa cuesta u$s100.000, y el banco financia el 80%, el comprador necesita tener ahorrados u$s20.000. Si el banco ofrece un 75%, el anticipo sube a u$s25.000, y si financia solo el 70%, el anticipo será de u$s30.000. Pero ese monto no cubre todos los gastos asociados a la compra, que pueden incluir honorarios, impuestos, gastos registrales y otros costos relacionados con la escritura y la hipoteca.
¿Y qué pasa con las tasas y los límites? 📊
El programa de créditos con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) permite préstamos para la primera vivienda con una tasa máxima del 7,5%, plazos de hasta 15 años y un tope de 150.000 UVA por préstamo. Esto busca facilitar el acceso a quienes cumplen ciertos requisitos, pero no siempre es sencillo.
El segundo filtro: demostrar ingresos 💰
Luego de contar con el dinero para el anticipo, hay que demostrar que los ingresos son suficientes para pagar la cuota mensual. La mayoría de los bancos establecen que esa cuota no puede superar el 25% de los ingresos netos del solicitante o del grupo familiar. Esto hace que el salario sea un factor clave a tener en cuenta.
Por ejemplo, una cuota de $800.000 requeriría ingresos mensuales de aproximadamente $3,2 millones, si se respeta ese límite del 25%. Si la cuota sube a $1 millón, los ingresos necesarios estarían en torno a los $4 millones. Además, sumar ingresos de un cónyuge o codeudor puede ampliar las posibilidades, ya que el banco evalúa el conjunto de ingresos del grupo familiar.
¿Qué diferencia hay con otros préstamos? ⚖️
La gran particularidad de los créditos UVA es que su cuota no se fija en pesos, sino que se ajusta según la inflación, usando una unidad llamada UVA. Esto significa que, si la inflación sube, también lo hará el monto que se paga cada mes, incluso si la tasa de interés es baja.
Este ajuste se realiza a través del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). Por eso, aunque la cuota inicial pueda parecer más accesible al principio, en el largo plazo puede aumentar considerablemente, dependiendo de cómo evolucione la inflación.
Mirando hacia el futuro: ¿vale la pena? 🚀
Contratar un crédito UVA requiere pensar a largo plazo, ya que los ingresos, los precios y la inflación pueden variar mucho en 15, 20 o 25 años. La clave está en analizar si los ingresos futuros podrán afrontar las cuotas ajustadas por inflación y si la familia está preparada para esa incertidumbre.
En definitiva, volver a pensar en una vivienda propia con créditos UVA es posible, pero implica prepararse bien desde antes, ahorrar, entender los costos y evaluar si la inflación puede afectar la capacidad de pago. La oportunidad está, pero hay que estar atentos a cada paso para no perder el equilibrio económico.




