Un día de sol en Leblon y una historia que emociona ☀️🌊
Era un sábado perfecto en la playa de Leblon, Río de Janeiro, cuando Paula Pareto disfrutaba del día con mate en mano, en chancletas y luciendo la remera de la delegación argentina. Desde su lugar en la arena, miraba las olas del Atlántico y se protegía los ojos con unos anteojos negros, mientras el Penhasco Dois Irmãos se imponía a su lado. La imagen refleja a una deportista que, más allá de la competencia, sabe apreciar los momentos simples y la belleza del entorno.
¿Por qué lucha Paula? La motivación que la llevó a la élite 🥇
Con una sonrisa tranquila, Paula responde que lucha porque le gusta y porque se siente bastante bien para sobrevivir. Con esa actitud, logró ser bronce en Beijing 2008, estar en el top cinco en Londres 2012 y convertirse en campeona mundial. Pero su historia no termina allí. El sábado 6 de agosto de 2016, en Río, alcanzó la gloria máxima: se convirtió en la primera campeona olímpica en la historia del deporte argentino en judo, y la primera en ganar dos medallas olímpicas en una disciplina individual.
El camino a Río: preparación y nervios 🏅
Paula llegó a Río el 25 de julio, junto a su entrenadora, Laura Martinel, y su sparring, Oritia González. Se alojaron cerca del lugar donde entrenaba, en un hotel pensado para que estuvieran concentradas. Para mantener la calma, practicaba ejercicios con su psicólogo, Gustavo Ruiz, y en la playa de Leblon encontraba su momento de desconexión leyendo o dibujando mandalas, algo que su mamá le regaló para relajarse.
La llegada a la Villa Olímpica y la concentración previa 🏠
El 2 de agosto, Paula ingresó a la Villa Olímpica, un edificio que antes fue pantano, y desde allí se preparó para su gran día. Sabía que no iba a desfilar en la ceremonia inaugural, ya que su competencia era al día siguiente. Sin embargo, ella mantenía una actitud tranquila y confiada. “El judo no es un deporte de marca; puede ganar cualquiera”, le dijo a un periodista unos días antes, demostrando su carácter sereno y enfocado.
Los nervios y la preparación mental antes del oro 🧠✨
El día previo a su lucha, Paula sintió nervios y ansiedad, incluso fiebre incluida, que atribuyó al estrés. Pero el día de la competencia, despertó con una paz que le pareció extraña, como si la estuviera preparando para dar lo mejor. En la semifinal, enfrentó a Ami Kondo de Japón, una rival difícil, pero con técnica y concentración logró avanzar. La multitud argentina en las tribunas coreaba su nombre, y Paula respondía con intensidad, logrando un waza-ari en los primeros segundos de su combate.
Una final para la historia 🥇🔥
En la final, Paula enfrentó a Bokyeong Jeong, de Corea del Sur, con quien peleó con todo. A los dos minutos, recibió un golpe sin querer en el labio, que la despertó aún más. Con un movimiento brillante, logró un waza-ari decisivo y, a pesar de una caída que pudo haberla detenido, supo girar y caer con los pies en el suelo, sin que la espalda tocara la lona. La campana sonó y la argentina era campeona olímpica.
El festejo y la emoción en Río 🎉💙
La alegría fue indescriptible. Paula lloró en el podio, con el himno argentino resonando en sus oídos, y su rostro reflejaba una mezcla de felicidad y orgullo. Sus amigos, familiares y todo el equipo deportivo la rodearon en un festejo que quedó grabado en la memoria de todos. Esa noche, en la Villa Olímpica, la felicidad no cabía en ella. La sensación de haber alcanzado su sueño la invadió por completo.
La vuelta a la realidad y su vida después del oro 🌟
Al día siguiente, Paula dio una entrevista donde confesó que, aunque ya era campeona olímpica, su corazón seguía emocionado solo de pensar en ese logro. A pesar de haber sido médica en la Universidad de Buenos Aires, decidió seguir en el deporte y completar su especialización en ortopedia y traumatología. Además, inauguró un local de comida sin gluten y se involucró en varias actividades solidarias, desde construir viviendas hasta promover la donación de sangre.
Una líder en el deporte y en la sociedad 🏅❤️
Después de competir en Tokio 2020, Paula dejó las competencias, pero su historia continúa. En París 2024, fue una de las portadoras de la bandera argentina y desde 2025, forma parte del Comité Olímpico Argentino, donde ocupa un puesto de liderazgo como vicepresidenta. Además, en julio de 2024, se convirtió en la primera argentina en integrar el Comité Olímpico Internacional, un reconocimiento a su carrera y su compromiso con el deporte y la sociedad.
Un legado que trasciende el tatami 🌟
Ya pasaron diez años de ese oro en Río, pero para Paula, los recuerdos siguen frescos. La imagen de despertar y buscar su medalla en el cajón de la mesita, o la emoción de escuchar el himno, son momentos que todavía la llenan de orgullo y le recuerdan que, con esfuerzo y pasión, los sueños pueden hacerse realidad.




