Un clásico con condimentos políticos y emocionales
El partido entre Estudiantes de La Plata y Boca no solo prometía buen fútbol, sino que también tenía en juego historias y decisiones que iban más allá de la cancha. Además de la expectativa por ver a un campeón del último torneo y a un equipo que se reforzó para pelear la Copa Libertadores, la previa estuvo marcada por decisiones institucionales que despertaron polémica y tensión.
¿Le harán el pasillo a los campeones? La polémica previa
Tradicionalmente, en los partidos importantes, los equipos suelen hacer un pasillo para rendir homenaje al campeón del torneo anterior. Pero en esta oportunidad, la historia fue diferente. Estudiantes, por una decisión tomada por su dirigencia, decidió no hacer el pasillo a Rosario Central, que era el equipo campeón por ser líder en la tabla anual del año pasado. ¿La razón? La enemistad entre Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, y Claudio «Chiqui» Tapia, titular de la AFA.
Este conflicto institucional llevó a que, en un acto que se interpretó como un gesto de rechazo, los jugadores de Estudiantes simplemente se quedaron de costado, con los brazos cruzados, en lugar de aplaudir o hacer el pasillo. Solo Agustín Marchesín, arquero del equipo, fue el único que intentó mostrar respeto a través de un aplauso, aunque rápidamente se detuvo al notar que sus compañeros no lo acompañaron.
Por su parte, algunos jugadores de Boca también mostraron respeto, respetando lo que indicaba el boletín oficial de la AFA. De hecho, hubo un saludo cordial entre Leandro Paredes y Leandro González Pirez, lo que dejó en claro que, más allá de las diferencias institucionales, en la cancha prevalecieron las buenas relaciones.
La reacción de los hinchas y la llegada de Ascacibar
La relación entre los hinchas y el equipo también tuvo su propia historia. Cuando Santiago Ascacibar, uno de los referentes de Estudiantes, fue transferido a Boca, la reacción del público platense no fue unánime. Aunque hubo algunos gestos de rechazo, como un hombre que mostró en su celular una imagen con la palabra “Judas”, en general, la presencia de Ascacibar en el palco visitante pasó casi desapercibida. Desde allí, el mediocampista observó el partido sin mayores incidentes.
Este movimiento generó cierta curiosidad y debate entre los hinchas, quienes todavía recuerdan las historias y las emociones que rodean a los futbolistas en estos traspasos. La llegada de Ascacibar a Boca, en medio de un contexto de tensión y decisiones polémicas, refleja cómo los vínculos en el fútbol argentino van más allá de la disciplina y el rendimiento.
Un episodio que revela las tensiones del fútbol argentino
Este clásico dejó en evidencia las divisiones internas y las decisiones que, en muchas ocasiones, se toman fuera de la cancha pero que afectan la dinámica del deporte. La rivalidad entre Estudiantes y Boca, que siempre genera expectativa, ahora también se vio teñida por cuestiones institucionales y emocionales que le dieron un sabor adicional a un encuentro que, en el fondo, es mucho más que un simple partido de fútbol.
¿Qué pasará en los próximos encuentros? La historia aún no termina, pero lo que quedó claro es que en el fútbol argentino, los pasillos, las decisiones políticas y los gestos de respeto o rechazo, forman parte del espectáculo tanto como los goles y las atajadas.




