¡Una noche para recordar en el Teatro Ópera! 🎤🎉
Este viernes 16 de octubre, el legendario Palito Ortega llenó el Teatro Ópera en una noche llena de emociones, risas y, sobre todo, mucha música. A sus 85 años, el artista tucumano demostró que su historia musical sigue viva y fuerte, con un show que duró casi dos horas y en el que repasó sus clásicos y compartió anécdotas que hicieron vibrar a todos los presentes.
Un recorrido por más de 60 años de música 🚀🎸
El concierto formó parte de su gira Palito Por Siempre, que comenzó en marzo en Mar del Plata y lo llevó por varias ciudades de Argentina y Uruguay. Desde Bahía Blanca, Salta y Córdoba hasta Montevideo y Resistencia, Ortega fue recorriendo diferentes escenarios, siempre con las entradas agotadas y el entusiasmo a tope. Y, tras meses de gira, eligió cerrar con un show en Buenos Aires, donde la expectativa era enorme.
El teatro se llenó desde muy temprano, con una fila que empezó a formarse a las 19:45, mucho antes de la hora prevista. La mayoría de los fans tenían entre 40 y 70 años, y muchos llegaron con la esperanza de volver a conectar con esas canciones que marcaron sus vidas. Algunas mujeres que acompañan a Ortega desde hace décadas compartieron la noche con sus hijas y nietas, haciendo de la velada un momento muy especial y nostálgico.
El show fue un acto emotivo y familiar ❤️🎶
La apertura estuvo a cargo de la pequeña Matilda Salazar, hija de la modelo Luciana Salazar, quien presentó a su tío abuelo con mucha alegría. Luego, Palito salió al escenario acompañado de una banda en vivo, con guitarras, piano, bongós, batería, bajo y saxofón, además de tres coristas que aportaron aún más color a la noche.
Desde el primer acorde, el público se entregó por completo, cantando a viva voz temas como Un muchacho como yo y Bienvenido amor. La energía de aquella época de los años 60 volvió a respirar en ese teatro lleno, donde la nostalgia se mezclaba con la alegría de ver a un artista que, a pesar de los años, sigue siendo un referente y un ícono de la cultura popular argentina.
Clásicos y momentos íntimos 🎤💖
El repertorio incluyó éxitos como Viva la vida, Corazón contento, Despeinada y La felicidad. La emoción creció cuando Palito interpretó Mi primera novia, una canción que marcó su carrera y que compartió con su hija Rosario en el escenario, generando un momento muy especial. Además, invitó a su esposa a bailar un lento, en un gesto que emocionó a todos.
El homenaje a Rocío Dúrcal también fue parte del show, con escenas del filme Amor en el aire proyectadas en pantalla y la participación de su hija Rosario en ese recuerdo. No faltaron las anécdotas sobre su paso por Italia, donde realizó una gira de 17 conciertos junto a Domenico Modugno, y sobre la llegada de Frank Sinatra a Argentina en 1981, una experiencia que Ortega recuerda con orgullo y que compartió con el público.
Un tributo a sus raíces y a los grandes 💫🎸
La conexión con su pasado se hizo presente con canciones como Changuito chaqueño y Se parece a mi mamá, homenajeando sus raíces tucumanas y el Día de la Madre. Además, mostró su lado más rockero con clásicos como Popotitos y La Plaga, y recordó la influencia de Elvis Presley en su estilo musical.
El artista también aprovechó para estrenar una canción nueva, Marcha del amor, que se sumó a su amplio repertorio. La noche cerró con la multitud cantando Voy cantando y, en los momentos finales, con una ovación que llevó a Ortega a volver varias veces al escenario. El broche de oro fue con Yo tengo fe, en un cierre que convirtió el teatro en un coro gigante unido por la música.
Palito Ortega, un ícono que sigue vigente ✨🎶
Al finalizar, no quedó duda de que Palito Ortega no solo es un artista con una carrera impresionante, sino también un símbolo de la cultura musical argentina. Con un show lleno de historias, música y mucha interacción, reafirmó que sus canciones todavía tienen el poder de unir a generaciones y de mantener viva la magia de sus años dorados.



