Un pasado oscuro que deja huella
Jorge Antonio Bergés, un exoficial de la Policía bonaerense de 83 años, falleció este martes en una clínica donde estaba internado por graves problemas de salud. Su historia está marcada por condenas por delitos de lesa humanidad, vinculados a la dictadura militar en Argentina, y su rol en uno de los capítulos más oscuros del país.
¿Qué hizo Bergés?
Bergés fue un personaje clave en centros clandestinos de detención, como el Pozo de Banfield, donde se cometieron torturas y otros abusos a personas secuestradas. Como médico policial, participaba en prácticas que hoy son condenadas y repudiadas, ya que controlaba la picana eléctrica utilizada en torturas y asistía a partos de mujeres en cautiverio.
Condenas y delitos gravísimos 🚨
Durante los juicios por delitos de lesa humanidad, que se extendieron desde 1986 hasta 2024, Bergés acumuló varias condenas. La más dura fue a prisión perpetua en 2004, en un caso donde también fue condenado el ex comisario Miguel Etchecolatz. La causa incluía la apropiación ilegal de niños nacidos en cautiverio y la confección de certificados de nacimiento falsos para ocultar esos crímenes.
Uno de los casos más emblemáticos fue el de Carmen Gallo Sanz, nacida en el Pozo de Banfield, a quien Bergés y Etchecolatz le sustrajeron su identidad. En 2008, volvió a ser condenado por la apropiación de otro niño, Pedro Luis Nadal García, a quien le falsificaron su partida de nacimiento. Además, en 2012, recibió una condena de 25 años por su participación en el circuito Camps de La Plata.
¿Qué más se sabe de su historia?
Bergés también había sido condenado en 1986 a seis años en un primer juicio, pero fue liberado posteriormente por la Ley de Obediencia Debida. En 1996, fue baleado en su casa en Quilmes en un ataque atribuido a la guerrilla Organización Revolucionaria del Pueblo, que lo consideraba un represor.
El testimonio que revela la magnitud de su pasado 🗣️
Una de las voces que recordó el papel de Bergés fue la diputada Alejandrina Barry, quien destacó que controlaba la picana en centros clandestinos y acompañaba partos en condiciones extremas. La legisladora contó que su propia madre estuvo secuestrada embarazada y que Bergés fue responsable de muchas de esas situaciones. La sobreviviente Adriana Calvo fue una de las que identificó a Bergés en 1984, al reconocerlo como quien la maltrató en el Pozo de Banfield tras dar a luz en un auto, obligándola a limpiar la placenta y el piso de la sala.
¿Qué significa su muerte hoy?
La noticia de su fallecimiento refleja la complejidad de un pasado que, aunque condenado por la justicia, sigue dejando heridas abiertas. La lucha de sobrevivientes y organizaciones por mantener viva la memoria y buscar justicia continúa, y los crímenes de Bergés son un recordatorio de lo que nunca debe volver a ocurrir.
Su muerte no implica que el proceso de memoria y justicia se detenga, sino que reaviva el compromiso de mantener viva la historia y luchar contra el silencio que muchas veces aún rodea a estos hechos. La historia de Bergés es un ejemplo de cómo la impunidad puede ser derrotada cuando la verdad sale a la luz y las víctimas encuentran justicia.




