Una pérdida que sacude la historia del rock argentino 🎸
En la madrugada de este sábado, la música argentina perdió a uno de sus grandes protagonistas. Daniel Buira, conocido por todos como un talento imprescindible en la banda Los Piojos y creador de la Escuela de Percusión «La Chilinga», falleció a los 54 años por un infarto en la sede de su escuela, en El Palomar, Morón. La noticia impactó a quienes lo conocían y a los millones que disfrutaron de su música a lo largo de los años.
¿Qué pasó exactamente? 🚑
Buira se descompensó cerca de las 4 de la mañana, en el patio de su escuela. Un amigo que lo encontró pidió ayuda, ya que el músico no podía respirar con normalidad. Cuando llegaron los médicos del SAME, solo pudieron constatar su fallecimiento. Se sabe que Daniel sufría de asma, lo que puede haber sido un factor en su muerte. La investigación de la Fiscalía N° 8 de Morón ya está en marcha, y se descartó que alguien más haya estado involucrado. Solo hay cámaras de seguridad en la parte exterior de la casa, por lo que se espera que las pericias aclaren más detalles.
Su historia en la música 🎤🥁
Buira fue uno de los fundadores y primer baterista de Los Piojos, una de las bandas más importantes del rock argentino. Participó en los primeros cinco discos: «Chac tu Chac», «Ay Ay Ay», «Tercer Arco», «Azul» y «Ritual» (grabado en vivo). Además, en los inicios, fue uno de los líderes del grupo junto a Andrés Ciro Martínez, tanto en lo artístico como en lo administrativo. Aunque en 2001 se alejó del grupo tras algunas diferencias, su vínculo con la banda no se cortó del todo.
Durante los más de 20 años alejados de Los Piojos, Buira colaboró con otros artistas, como Vicentico, y en 2024, cuando la banda volvió a reunirse, fue invitado a compartir escenario con Sebastián «Roger» Cardero, quien lo había reemplazado en la formación original. La vuelta de Los Piojos fue un evento que emocionó a muchos, y Dani participó en algunos shows, tocando temas emblemáticos como «Sudestada», en homenaje a Tavo Kupinski, uno de los guitarristas que perdió en un accidente en 2011.
Su pasión por la percusión y la enseñanza 🥁🎶
Pero la música de Buira no se limitó a Los Piojos. En 1995, fundó la Escuela de Percusión «La Chilinga», que dirigió y enseñó durante años. La escuela se convirtió en un espacio de expresión y lucha social, participando en eventos como los aniversarios del golpe militar y fechas importantes de la historia argentina, como el 24 de marzo. En su última publicación en redes sociales, celebró el cierre de la gira del 29 aniversario de la escuela en Villa Gesell, dejando un mensaje lleno de cariño: «Nada ni nadie podrá quitar esa felicidad que La Chilinga puso en cada uno».
Recordando a un artista y un amigo 🎺❤️
Su partida generó conmoción entre sus amigos y excompañeros. Luciana Valdés, conocida como Luli Bass, actual bajista de Los Piojos en su regreso, expresó en redes: «Qué lindo haber compartido la música con vos, Dani. Siempre con tu estilo musical y esa sonrisa que transmitías». Por su parte, Ciro Martínez también dejó un mensaje emotivo: «Te veré siempre detrás de los parches, con tu risa y tu creatividad. Diste mucho y nos hiciste sentir vivos».
Desde el club Independiente, su equipo le dedicó un saludo especial, recordando su pasión por el fútbol y su apoyo a la institución. Además, en el regreso de Los Piojos en 2024, Dani volvió a tocar en los escenarios, uniendo su historia con la banda que tanto amaba. La emoción de volver a estar en escena después de 25 años fue un momento inolvidable para él, y lo compartió con sus seguidores en redes sociales, agradeciendo por el apoyo y la alegría que le brindaron.
Un legado que trasciende 📀✨
La muerte de Buira no solo deja un vacío en el mundo del rock, sino también en la comunidad social y cultural que él ayudó a construir con «La Chilinga». Su influencia en la integración de ritmos como el tango, candombe y música africana en el rock argentino, lo convirtió en un pionero y un ejemplo de cómo la música puede ser un puente para la diversidad y la inclusión.
Su legado quedó marcado en cada golpe de batería, en cada enseñanza y en cada sonrisa compartida con sus amigos y alumnos. La pasión de Daniel Buira por la música y su compromiso social dejan una huella imborrable en todos los que lo conocieron y en quienes disfrutaron de su arte.




