¿Qué está pasando con la deuda en familias y empresas?
En el último año, uno de los datos que más preocupan a los analistas es el aumento en la morosidad, o sea, el porcentaje de créditos que no se pagan a tiempo. Este problema no solo afecta a las familias, que ven cómo se dispara la cantidad de deudas impagas, sino también a algunas actividades económicas, aunque en menor medida.
El salto en las familias: de un 2,5% a un 10,6% en muy poco tiempo 🏠💳
Entre octubre de 2024 y enero de 2026, la morosidad en las familias creció muchísimo. Pasó de un 2,5% a un 10,6%. Es decir, más del cuádruple en apenas unos meses. Esto refleja que muchas familias están enfrentando dificultades para pagar sus créditos, en un contexto donde los salarios siguen bajos y las tasas de interés se mantienen altas y volátiles.
¿Y en las empresas? ¿Qué pasa allí? 🏢📉
En las empresas, la situación no es tan alarmante, pero tampoco es homogénea. La morosidad en el sector empresarial subió del 0,7% al 2,8% en el mismo período. Sin embargo, esa cifra tiene que entenderse considerando quiénes son las principales beneficiadas por el financiamiento. La mayoría de los créditos están en manos de grandes empresas o multinacionales, que tienen más herramientas para gestionar su dinero y acceder a mejores condiciones.
Por ejemplo, en las grandes compañías, la mora es del 0,9%. En cambio, en las pymes, que representan la mayor parte del tejido productivo, la morosidad escala hasta el 4%. Además, si se mira cuántas empresas tienen al menos un crédito en situación irregular, el dato llega al 12,9% en enero.
¿Qué actividades están más afectadas?
Al analizar en qué sectores la morosidad es más alta, surge que no todas las industrias se ven igual. La industria manufacturera, por ejemplo, muestra diferentes cifras según el rubro. En actividades donde participan muchas grandes empresas, como el refinamiento de petróleo, la morosidad llega al 1,4%. En cambio, en sectores con muchas pymes y más atomizados, las tasas pueden ser mucho más altas: 7,7% en confección de ropa, 7% en textiles y 7,9% en muebles y colchones.
El sector construcción, que en los últimos tiempos está en mínimos históricos por la paralización de obras públicas, también presenta un nivel de morosidad alto, del 6,1%. Los servicios profesionales y el sector hotelero y de restaurantes, con tasas del 4,5% y 4% respectivamente, también enfrentan dificultades.
La economía en tiempos de incertidumbre 📊
Desde que asumió Javier Milei como presidente, la economía argentina ha mostrado una fuerte heterogeneidad entre distintos sectores. Mientras algunos, como hidrocarburos, minería, agro y la intermediación financiera, parecen estar en mejor posición, otros, como la industria y la construcción, sufren mucho más.
Según Federico Zerba, economista de IES Consultores, la morosidad en las empresas no solo está relacionada con la actividad en sí, sino también con la dificultad que tienen muchas empresas para acceder al crédito y la baja en los salarios. Además, los rubros asociados al consumo, como servicios, ropa y restaurantes, son los más afectados por esta situación.
Las tasas de interés, un factor clave 🔥💰
Otro aspecto que empeora el escenario es la volatilidad en las tasas de interés. Desde mediados de 2025, la tasa de financiamiento para las empresas estuvo por encima del 70% anual en algunos momentos, bajó un poco a fin de año, pero en 2026 volvió a subir por encima del 40%. Esto hace que tomar créditos sea cada vez más caro y que muchas empresas tengan dificultades para pagar sus deudas.
¿Y qué pasa con los créditos a las familias? 🏦💳
En las familias, la situación se complica aún más. La morosidad en enero fue la 15ª mensual consecutiva de aumento. Los principales bancos reportaron un incremento en sus créditos en situación irregular, pero las dificultades son mayores en las entidades no financieras, como las fintechs. Allí, el 27% de los créditos están en default, y las tasas de interés son muy altas: mientras en bancos rondan el 40% anual, en las fintech pueden llegar a 150%.
Este escenario, marcado por tasas elevadas, no solo genera más morosidad, sino que también frena la concesión de nuevos créditos, creando un círculo vicioso difícil de romper. La expectativa de los expertos es que, si las tasas cortas se mantienen altas y el Gobierno no ajusta su política, la situación puede seguir empeorando.
¿Qué se puede esperar?
La realidad es que tanto las familias como muchas empresas están atravesando momentos complicados. La combinación de bajos salarios, tasas de interés altas y una economía que todavía no encuentra un rumbo claro hace que el riesgo de incumplimiento de pagos siga creciendo. Aunque algunos sectores más grandes logran resistir, la mayoría de las pymes y los segmentos más atomizados son los que más sufren.
Por ahora, la clave será cómo evoluciona la política monetaria y si logran reducir la volatilidad en las tasas. Pero lo que está claro es que la situación de morosidad en Argentina pide soluciones urgentes para evitar que el problema se agrave aún más.




