Un regreso que trasciende la música 🎶
Este viernes 5 de junio, Mocchi se presenta en Quetren Club Cultural, en un ciclo llamado Hacernos Casa. Pero su show no es solo una noche más de música; es la oportunidad de conocer a un artista que va mucho más allá de su talento. Mocchi, un músico uruguayo con una historia marcada por la calle, la identidad y el azar, se ha convertido en una figura que desafía las etiquetas y propone una forma de hacer música que combina intimidad, política y poesía.
De la soledad a la escena 🎸
Desde muy chico, Mocchi encontró en la música su refugio y su forma de entender el mundo. Antes de cumplir 13 años, pasaba horas solo en su casa, escuchando música a todo volumen, grabando canciones en cassettes y soñando con un escenario. Aunque en su familia no había músicos, en su hogar se respiraba música, y esa pasión lo llevó a crear en secreto su primer show en el patio de su casa, con una entrada inventada y mucha ilusión.
Su verdadera historia empezó cuando, en Montevideo, empezó a relacionarse con el mundo callejero y a participar en talleres de candombe en el INJU. Allí, por casualidad, unos jóvenes que buscaban un taller de candombe lo conocieron y, sin saber mucho de música, le pidieron que cantara. La experiencia cambió su vida y le hizo entender que esa era su verdadera pasión.
Una oportunidad inesperada y una historia de milagros ✈️
Pero la historia de Mocchi no fue fácil. Antes de tocar en grandes escenarios, tuvo que enfrentarse a la pobreza y a la falta de recursos. La primera grabación de su disco fue un milagro en sí misma. Sin dinero, consiguió músicos de renombre —como los que acompañan a Lila Downs— y grabó con lo que pudo, en una suerte de hazaña. La grabación fue en las peores condiciones, pero para él, esas dificultades le dieron un valor especial a su música.
Todo empezó a cambiar cuando, en un viaje a Nueva York, un encuentro casual en medio del aeropuerto le permitió conocer en persona a Yayo Serka, el baterista de Lila Downs. Sin tener cómo contactarlo, se cruzaron en un aeropuerto y allí mismo le insistieron en que tenía que cantar. Esa conversación, que parecía un sueño, fue el comienzo de una carrera que se consolidaría poco a poco, con actuaciones en Uruguay y en escenarios internacionales.
La lucha con la identidad y el nombre 🆔
Uno de los temas que más le preocupa a Mocchi es su identidad y cómo ella se refleja en su música y en su vida. Aunque en su DNI ahora figura como Lucas Mateo Mocchi, él siempre fue Mocchi. Antes de cambiar su nombre legalmente, utilizó un nombre artístico para su carrera, pero siempre supo que esa etiqueta no definía quién era realmente. Para él, su nombre muerto —como él mismo lo llama— nunca estuvo vivo, porque siempre fue y será Mocchi, un reflejo de su historia, su música y su lucha interna.
Su proceso de autoconocimiento fue más que un descubrimiento; fue una gestión de su propia identidad. La voz de Mocchi, que se ha ido tornando más grave con el tiempo, también forma parte de esa transformación. Se cuidó y trató de estabilizarla, no solo por su carrera sino por su bienestar. La decisión de legalizar su nombre fue un paso más en ese camino, pero para él, la esencia sigue siendo la misma: Mocchi, un símbolo de resistencia, ternura y sinceridad artística.
Un artista que construye comunidad 🤝
Para Mocchi, la música no es solo un acto individual; es una forma de generar comunidad. Sus recitales, además de ofrecer canciones, crean vínculos reales entre las personas. Cuenta que en sus shows pasa que la gente se ayuda entre sí, compra entradas entre amigos en caso de que alguien no pueda pagar, y que incluso un diputado uruguayo le ayudó con un problema de autos en una ocasión. Esas pequeñas acciones, que parecen simples, para él representan una forma de hacer política desde abajo, desde la comunidad.
También recuerda cómo en una escuela pública, su música ayudó a despedir a un grupo de estudiantes en un acto de egreso. Para Mocchi, esas experiencias valen más que cualquier éxito material. Él mismo salió de la escuela pública y siente que esas instituciones lo sostuvieron en su camino. Por eso, su intención no es solo hacer canciones, sino dejar algo más allá de la música: un mensaje de solidaridad y pertenencia.
El impacto de haber abierto para Paul McCartney 🎤🌍
La oportunidad de abrirle a Paul McCartney fue un momento clave en su carrera. Pero, para Mocchi, esa experiencia no fue solo un logro material o un reconocimiento, sino también una revelación. La imagen que quedó en su memoria fue la de un público alejado, con celulares en las manos y una atmósfera que reflejaba las desigualdades sociales. Esa escena le hizo entender que la música puede abrir caminos, pero también revela las desigualdades y las historias que aún deben cambiarse.
Tras esa noche, Mocchi sintió que por un tiempo el foco se puso más en su origen y en su cuerpo que en su música. Esa experiencia le dejó una marca, y por eso, en su camino, la lucha por su identidad y su música sigue siendo central. Él sabe que su historia, marcada por la calle, la soledad y el azar, no solo lo define, sino que también lo impulsa a seguir creando y conectando con quienes necesitan escuchar su voz.
¿Qué significa ser Mocchi hoy?
Para Mocchi, no se trata solo de un nombre o de una carrera artística. Es una forma de vivir, de gestionar su identidad y de hacer de la música una herramienta de resistencia y comunidad. Aunque legalmente ahora es Lucas Mateo, su esencia sigue siendo la misma: Mocchi, un símbolo de que la verdadera música nace de la calle, de la lucha, y de la honestidad con uno mismo.
Este viernes, su show en Buenos Aires será mucho más que una presentación; será una oportunidad para entender esa historia, esa voz que desafía etiquetas y que, en su sencillez, dice mucho más de lo que parece.




