Un legado que trasciende fronteras 🌎
Este jueves 8 de octubre se cumple un año desde la muerte de Miguel Ángel Russo, un entrenador que marcó historia en el fútbol argentino y colombiano. Aunque en Argentina su nombre no siempre aparece en los titulares, en Colombia su figura es sinónimo de respeto, amor por el deporte y una profunda humanidad.
Sus logros en Colombia: más que títulos 🏆
Russo dejó una huella imborrable en Millonarios de Bogotá, donde conquistó la Liga en 2017 y la Superliga en 2018. Pero sus logros deportivos van más allá de los trofeos: fue un líder que supo conectar con sus jugadores y liderar con corazón, incluso enfrentando una dura lucha contra un cáncer de próstata y vejiga durante su paso por el club.
Henry Rojas, ex mediocampista y ayudante de campo en Colombia, fue uno de sus grandes aliados y hoy recuerda con cariño esas épocas. Rojas explica que, detrás de los títulos y la estrategia, Russo era un tipo muy humano, con un talento especial para entender a sus jugadores y motivarlos en los momentos más difíciles.
El ejemplo de resiliencia y confianza 💪
Una de las historias más emotivas que deja Russo en Colombia es la de la final de 2017. Rojas, que en ese momento jugaba con una pubalgia que le quitaba ritmo, pensó en no jugar la vuelta. Pero Russo, confiando en él, le dijo que no se preocupara y que confiaba en sus capacidades. Y esa confianza fue clave: en ese partido, Rojas clavó un zurdazo que le dio a Millonarios el campeonato.
Antes de esa final, Russo también enfrentó su enfermedad con valentía. Dirigió partidos horas después de someterse a quimioterapia, con la cabeza sin cabello y visiblemente afectado por la enfermedad. Pero su corazón y su espíritu de lucha nunca decayieron. En una conferencia, afirmó que «todo se cura con amor» — una frase que se convirtió en un lema para sus seguidores y que aún hoy inspira a muchos.
Un maestro que enseñó más allá del fútbol 🎓
Henry Rojas, que ahora trabaja en el Deportes Tolima, viajó a Argentina para acompañar a Russo y aprender de su estilo. Allí, en Rosario Central, vio de cerca cómo Russo transmitía esa sensibilidad y esa pasión por el deporte. Rojas cuenta que, en sus charlas, Russo siempre priorizaba el bienestar del jugador y no solo la táctica.
Uno de los aprendizajes que Rojas se lleva es la frase «La cancha no miente». Russo la usaba para recordarle a sus jugadores que, al final, los resultados reflejan la verdad del esfuerzo. Y esa filosofía, según Rojas, es la que lo guía en su día a día como entrenador.
El legado de amor y sencillez ❤️
Hoy, a un año de su partida, Rojas y muchos otros recuerdan a Russo como un ejemplo de amor, respeto y dedicación. Para él, lo más importante es el amor que transmitía en los pequeños detalles, en los mensajes de apoyo y en la confianza que siempre brindaba.
En su último viaje a Argentina, Rojas pudo despedirse de Russo en un partido contra el Bayern Múnich en el Mundial de Clubes, donde lo vio dirigir con esa misma pasión que lo caracterizaba. Verlo en acción fue un orgullo y una prueba de que, más allá de los títulos y los reconocimientos, su verdadera herencia fue su humanidad.
Un ejemplo que sigue vivo 💖
Ahora, Rojas intenta seguir sus pasos, aplicando en su propia carrera las enseñanzas del maestro. La autenticidad, la empatía y el amor por el juego son parte de ese legado que Russo dejó en todos los que tuvieron la suerte de conocerlo y aprender de él.
Su historia nos recuerda que los grandes no solo dejan trofeos, sino también lecciones de vida que trascienden las canchas. Russo fue, y sigue siendo, un ejemplo de que el corazón puede ser la mejor estrategia en la cancha y en la vida.




