Un cambio que va más allá del césped
Cuando Lionel Messi llegó a la MLS en julio de 2023, no solo se trató de sumar un nuevo jugador a un equipo. La llegada del capitán de la selección argentina y campeón del mundo en Qatar 2022 fue un giro radical para el fútbol en Estados Unidos. Y es que Messi no solo trae talento, sino que también está transformando el deporte en uno de los mercados más grandes del mundo.
De Pelé a Messi: una historia de impacto deportivo
Para entender lo que está pasando, hay que hacer un poco de historia. En los años 70, Pelé llegó a Nueva York para jugar en el Cosmos, en la North American Soccer League (NASL). En ese entonces, el soccer era un deporte marginal en EE.UU., con poco público y casi sin presencia en la tele. Pero Pelé cambió esa historia: su llegada convirtió a su equipo en un fenómeno cultural, con cifras de asistencia que rivalizaban con otros deportes tradicionales como la MLB y la NFL. Durante sus años en el Cosmos, el fútbol tuvo picos históricos, atrayendo a miles de espectadores en estadios y millones en televisión.
Pero ese auge fue efímero. La NASL no tuvo un modelo financiero sólido y, tras la retirada de Pelé, la liga desapareció en menos de una década. Sin embargo, el impacto fue clave: el fútbol quedó instalado en la memoria deportiva de EE.UU., aunque solo como un deporte para nichos.
El fenómeno Messi y su impacto real
En cambio, la historia de Messi en la MLS es muy diferente. Cuando llegó a Inter Miami, la liga ya tenía casi 30 años de historia, con una estructura mucho más sólida y una base de seguidores fieles. La diferencia clave es que ahora la MLS cuenta con un acuerdo de transmisión global con Apple, que vale unos 2.500 millones de dólares por diez años. Además, la presencia de Messi ha disparado los números de asistencia, ventas y visualización en streaming.
Desde que Messi se unió a la liga, los récords de asistencia se han roto por segundo año consecutivo. La liga ahora supera los 11 millones de espectadores en estadios y promedia más de 22.000 espectadores por partido, cifras que están muy cerca de la NBA y superan a la NHL. La camiseta del argentino se convirtió en la más vendida en la historia de la MLS, y el MLS Season Pass alcanzó su mayor número de suscripciones desde su lanzamiento. Todo esto, con un contrato personal de unos 20 millones de dólares anuales para Messi, que rápidamente se vuelve una inversión rentable para la liga.
Una infraestructura que crece a pasos agigantados
El crecimiento no solo se mide en números. En pocos meses, Inter Miami pasará a jugar en un estadio nuevo, el Miami Freedom Park, mucho más grande, con capacidad para 25.000 espectadores, y con mejores servicios y ubicación en la ciudad. Este cambio refleja cómo el club y la MLS están consolidando su lugar en el mapa deportivo y comercial de Estados Unidos.
El fútbol ya no es un deporte de nicho
Gracias a Messi, el fútbol en EE.UU. dejó de ser un deporte marginal para convertirse en parte de las conversaciones diarias sobre deportes. La liga creció en redes sociales, en plataformas digitales y en audiencias en streaming, consolidándose como la de mayor crecimiento en el país. La final de la MLS Cup, con Messi en cancha, registró cifras récord de audiencia, algo impensado hace apenas unos años.
¿Qué significa esto para el deporte?
Si bien Pelé logró abrir las puertas del fútbol en EE.UU. en los años 70, Messi ha logrado un impacto aún más profundo y duradero. No solo por las cifras y la economía, sino por cómo el fútbol se ha instalado en la cultura deportiva de un país donde tradicionalmente dominan otros deportes. Messi, como Jordan en la NBA, se convirtió en el mejor vendedor de un producto que sigue creciendo y que ahora tiene en sus manos un potencial enorme para seguir expandiéndose.




