El comienzo de una historia épica con altibajos

En 1978, Argentina se preparaba para un torneo que quedaría en la historia: el único Mundial que nuestro país organizó. Pero esa preparación estuvo marcada por decisiones difíciles, lesiones y situaciones que pusieron a prueba la paciencia y el carácter del seleccionado. Todo esto, en la mirada de César Luis Menotti, quien asumió como técnico con la clara idea de que la prioridad era recuperar la esencia del fútbol argentino.

¿Qué fue la «Selección del Interior»? 🇦🇷

Menotti tenía en mente un equipo que reflejara el fútbol de todo el país, con jugadores que jugaran en las ligas locales y en equipos de distintas provincias. La idea era que el equipo no estuviera solo formado por futbolistas en el exterior, sino que tuviera raíces en el fútbol de Argentina. Sin embargo, a medida que se acercaba el torneo, algunos jugadores en el exterior empezaron a sonar en la lista de convocados: Mario Kempes en Valencia, Enrique Wolff en Real Madrid y Osvaldo Piazza en Saint-Étienne.

La llegada de Piazza y el drama familiar 💥

El 3 de abril de 1978, Osvaldo Piazza llegó a Ezeiza, en plena cuenta regresiva para el Mundial. Su llegada fue un evento que copó los titulares, especialmente por su cercanía con Menotti, con quien almorzó en una parrilla cerca de la concentración. Piazza, que no jugaría en ese Mundial, explicó que arrastraba un dolor en la cintura desde hacía meses y que su mayor deseo era estar en la selección y representar a Argentina en la cancha.

El defensor, que en ese momento jugaba en Saint-Étienne, contaba que el dolor empezó en un amistoso en Francia y que cada partido le dejaba secuelas. La esperanza era que el médico, Rubén Oliva, pudiera recuperarlo en unos días. Pero la realidad no fue tan simple.

El accidente que cambió todo 🚗💥

Solo unos días después, la historia se complicó aún más. La esposa de Piazza, Norma, sufrió un grave accidente en una estación de peaje en Francia. No pudo frenar y chocó con su auto, lo que le provocó fractura de pelvis y traumatismos en la cabeza y el tórax. La familia de Piazza quedó en medio de una situación muy difícil justo cuando él estaba en la recta final para el Mundial.

Antes de subir al avión para volver a Francia, Piazza expresó su preocupación por su esposa y sus hijas. La recuperación de Norma fue larga, pero logró salir del hospital el 16 de abril. Sin embargo, la situación familiar hizo que Piazza comunicara a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que no jugaría en el Mundial. Su prioridad era cuidar de su familia, no la competencia.

¿Y qué pasa con la selección? ⚽🤔

Para Menotti, la ausencia de Piazza fue una baja importante. El técnico consideraba que el defensor podía aportar la dinámica del fútbol europeo a la defensa del equipo, y su pérdida complicaba los planes. Además, el estado de salud de Piazza no le permitía estar en las mejores condiciones físicas y anímicas para competir en una cita mundialista.

Por otro lado, Enrique Wolff ya había sido descartado en febrero, cuando el Real Madrid decidió cederlo después del 7 de mayo. Menotti no pudo contar con él en las etapas finales de preparación, y en su lugar, optó por otros jugadores como Luis Galván y Alberto Tarantini. Mario Kempes, quien ya había sido asegurado con un contrato de 50 mil dólares en Valencia, fue el único en llegar desde el exterior y se convirtió en la figura del campeonato, siendo el goleador del equipo campeón.

El legado de una selección que enfrentó obstáculos

La historia del Mundial 78 está marcada por decisiones difíciles, lesiones y dramas personales, que en su momento generaron mucha incertidumbre. Sin embargo, Argentina logró coronarse campeona, dejando en claro que, a veces, la fuerza y la pasión trascienden las adversidades. Menotti, con su visión y liderazgo, supo guiar a un equipo que, a pesar de las complicaciones, hizo historia en nuestro fútbol.