Un regreso que se sintió especial 🖤
El jueves 30 de abril, Tecnópolis se convirtió en el escenario de una noche que los fanáticos del metal argentino no van a olvidar. Megadeth, la banda liderada por Dave Mustaine, volvió a pisar suelo argentino en lo que muchos creen que fue su última gira. Y aunque la despedida pareció cercana, el espíritu de la banda y su conexión con el público quedaron más vivos que nunca.
¿Una despedida o una oportunidad más? 🤔
El motivo de esta gira especial fue, según se dice, que se trata del último tour del grupo, debido a los problemas de salud que enfrenta Mustaine. El cantante padece una artritis severa que le causa dolores en las manos, el cuello y la espalda. A pesar de esto, la energía en el escenario fue imparable y el público, en su mayoría, disfrutó cada segundo.
Un reconocimiento que emociona 💖
Un día antes del concierto, la Legislatura Porteña distinguió a Megadeth como Miembro Destacado de la Cultura, en reconocimiento a su historia y vínculo con Argentina. Mustaine, en ese momento, tomó la palabra en el Palacio y expresó su cariño por el país. Recordó que su primera visita en 1994 fue un éxito total, con un solo concierto que terminó agotado en minutos, y que desde entonces, la relación con Argentina siempre fue especial.
«Nos sentimos muy cerca de ustedes y los amamos», dijo con una sonrisa, mientras la sala lo ovacionaba. Esa cercanía quedó patente en cada momento del show, que empezó con una explosión de riffs y energía, y que tuvo a miles de fans en la piel de gallina desde el principio.
El show en Tecnópolis: pura pasión metalera 🎤🎸
El predio era gigante, con diferentes sectores llenos de amantes del metal con camisetas negras, cinturones de tachas y accesorios en el estilo clásico. La organización, aunque algo lenta, no opacó la alegría del público, que desde temprano empezó a prepararse para la noche más esperada.
Alrededor de las 21:30, la banda salió al escenario con Dave Mustaine en su clásica postura, con su guitarra en forma de tiburón, luciendo su larga cabellera pelirroja y una camisa blanca arremangada. Lo acompañaron Teemu Mäntysaari en la guitarra, James LoMenzo en el bajo y Dirk Verbeuen en la batería, formando un cuarteto imparable.
Temas que quedaron en la memoria y nuevas sorpresas 🎶
El concierto arrancó con canciones de su nuevo álbum, como «Tipping Point» e «I Don´t Care», que ya están en plataformas y que los fans están catalogando como las grandes apuestas del futuro del grupo. Pero también no faltaron los clásicos que todos corearon, como «Hangar 18» y «Sweating Bullets».
La emoción se multiplicó con la interpretación de «Dread and the Fugitive Mind» y «Hook in Mouth», momentos en los que la gente explotó en cánticos y ovaciones. Pero el punto más alto llegó cuando Mustaine anunció «Symphony of Destruction», uno de sus temas más icónicos, con ese clásico grito de «¡Aguante Megadeth!» que resonó en toda Tecnópolis.
Un show de despedida que no fue, pero fue intenso ⚡
Mustaine aprovechó para agradecer una y otra vez, con gestos sinceros, el cariño que recibe en Argentina. Una fan le arrojó una bandera argentina, que él tomó con respeto y agradecimiento, recorriendo el escenario con ella en mano. En ese momento, el público sabía que estaban viviendo una noche especial, quizás la última en mucho tiempo.
Luego, la banda continuó con temas como «Mechanix» y la sorpresa de escuchar «Ride the Lightning» —una canción que Mustaine compuso y grabó con Metallica antes de su salida—, además del clásico «Peace Sells» que se tocó en todos los shows en Argentina.
El cierre y un deseo de volver 💫
Para cerrar, eligieron «Holy War», una canción potente que habla sobre la guerra, en un momento en que el mundo parece estar en conflicto. Luego, Mustaine mostró la guitarra pintada con los colores de Argentina, un regalo que data de 2025, y se despidió con palabras que dejaron la puerta abierta: «Hasta pronto».
El público, emocionado, se despidió con lágrimas y la esperanza de que no sea la última vez que Megadeth toque en Argentina. La noche quedó marcada en la memoria de todos como una velada llena de energía, pasión y ese espíritu que solo el metal puede transmitir.




