El final de una etapa y el inicio de una nueva aventura
Maximiliano Salas, el delantero correntino que llegó a River en julio de 2025, ya no forma parte del equipo millonario. Después de varias semanas en las que fue apartado por decisión del cuerpo técnico de Eduardo Coudet y entrenaba en forma diferenciada junto a otros jugadores marginados, el futbolista decidió ponerle punto final a su paso por River.
El pasado martes, Salas viajó a Mendoza acompañado del vicepresidente del club, Alberto Rez Masud, para sumarse a Independiente Rivadavia en calidad de préstamo por un año. La operación no tiene cargo y contempla una opción de compra por aproximadamente 4 millones de dólares. El jugador, que se mostró con muchas ganas de empezar esta nueva etapa, expresó su deseo de tomarse revancha y demostrar su talento en la cancha.
¿Qué sigue para Salas en su carrera?
El futbolista ya está en Mendoza, y en las próximas horas se realizará los exámenes médicos que aseguren su estado físico. La idea del cuerpo técnico de Alfredo Berti es tenerlo listo para entrenar en el predio de la Lepra, ya que, aunque estuvo entrenando en Buenos Aires, manteniéndose activo, su reacondicionamiento no será un problema.
Salas aseguró que llega con mucha ilusión y ganas de mostrar todo lo que puede dar. Además, expresó su esperanza de debutar el próximo viernes cuando Independiente Rivadavia reciba a Estudiantes de Río Cuarto en el Torneo Clausura. También mencionó que la intención del club es tenerlo a disposición para el partido contra Fluminense en la Copa Libertadores, que se jugará el martes 11 de agosto en Río de Janeiro, en el estadio Maracaná.
Lo que dijo sobre su paso por River y su salida
En una charla con Radio La Red, Salas recordó cómo vivió los últimos meses en River. Confesó que no se sintió parte del plantel y que la decisión de apartarlo le pareció injusta. “No me sentí jugador. Se tomó la decisión de apartar a algunos, y no la comparto, porque somos personas, no solo futbolistas. Estoy enojado porque nos trataron muy mal y no lo merecíamos”, expresó.
También contó que la semana antes del inicio de la temporada, recibió una llamada de Pablo Longoria, quien le pidió que se presentara a entrenar. Sin embargo, se sintió decepcionado por la actitud del cuerpo técnico, especialmente de Coudet. “Me hubiera gustado que me lo dijeran en persona. Pero hay formas y formas de comunicar las cosas”, dijo.
Además, Salas describió cómo fue su experiencia en River: “No es bueno estar encerrado en un container, y más cuando solo uno intenta mantener el ánimo en alto. Leo Ponzio fue el único que nos apoyó en ese momento”. Sobre el rumor de que Viña le quiso pegar, aclaró que eso no fue así, y que solo hubo una charla cordial con el dirigente Pablo Longoria, que fue una sola vez.
¿Qué piensa ahora de su futuro?
Más allá de las dudas y los malos recuerdos en River, Salas afirmó que todavía siente cariño por la hinchada del club. “Mi enojo no tiene que ver con los hinchas, sino con lo que pasó afuera de la cancha. Respeto mucho a la gente y a River”, afirmó.
Sobre volver en el futuro, dejó una puerta abierta: “Si se da la oportunidad, volvería sin problema. Ahora estoy enfocado en esta nueva etapa, y si en algún momento se da la chance de regresar, feliz”.
Una frase que refleja su actitud
El futbolista cerró con una reflexión sobre su carácter y sus decisiones: “Soy un jugador aguerrido, y eso a algunos les gusta, a otros no tanto. Siempre tomo decisiones con convicción, y después puede salir bien o mal. Pero no me arrepiento de haberme ido de Racing ni de haber llegado a River”.
Por ahora, Salas busca dejar atrás los conflictos y demostrar que todavía tiene mucho por dar en la cancha. La próxima parada: Mendoza, con la esperanza de que esta revancha sea la definitiva.




