El partido que no olvidará pronto

En un encuentro que prometía ser intenso, Marcos Rojo volvió a ser protagonista, pero no por sus buenas acciones en la cancha. El defensor de Racing, que llegó hace poco más de medio año desde Boca, tuvo una actuación que dejó mucho que hablar y que puede complicar aún más su situación en el equipo.

Errores y polémicas en un partido difícil

Todo empezó con un error que le costó caro. En una jugada en la que River buscaba adelantar, Rojo estuvo involucrado en un error en el cierre de la jugada, que terminó en el gol de los millonarios. La confusión fue tal que el público de Racing no dudó en silbarlo al final del primer tiempo, en medio de un clima tenso y cargado de polémica.

Pero las cosas no se quedaron solo en ese error. A los 12 minutos del partido, Rojo estuvo en el centro de otra polémica: fue a buscar un centro y, en la acción, la pelota dio en su mano extendida. Aunque en primera instancia no pareció claro si fue penal, algunos hinchas y analistas consideraron que la jugada pudo haber sido sancionada. La realidad es que, en ese momento, no hubo intervención del VAR y la jugada quedó sin penal.

La expulsión que cambió todo

La situación para Rojo y Racing se complicó aún más cerca del final del primer tiempo. Después de un cruce con jugadores rivales, fue a protestar y, en su estado de exaltación, fue amonestado. La segunda tarjeta amarilla llegó en el segundo tiempo, a los 35 minutos, por un golpe innecesario a Lucas Martínez Quarta. La acción fue vista claramente por el árbitro, tras revisión del VAR, y no dudó en mostrarle la tarjeta roja.

La expulsión en ese momento fue un golpe duro para Racing, que en ese entonces buscaba acercarse en el marcador. Con un jugador menos, el equipo de Gustavo Costas perdió efectividad y se vio obligado a defenderse más que a atacar. La situación se agravó cuando, tras otro error defensivo de Agustín García Basso, Sebastián Driussi anotó el segundo gol de River, sellando la derrota para la Academia.

Rojo, en el ojo de la tormenta

Este no fue el primer problema en la carrera del defensor. Desde que llegó a Racing en agosto de 2025, Rojo ha tenido altibajos en su rendimiento. En total, ya acumula 13 expulsiones en su carrera profesional, incluyendo partidos en Sporting Lisboa, Boca, Spartak Moscú y la Selección Argentina.

Su paso por Racing no ha sido la excepción. En su debut, jugó solo 8 minutos contra Peñarol en Montevideo, y en la revancha, en Avellaneda, fue expulsado a los pocos minutos de ingresar. La expulsión de hoy, en su segundo partido en el torneo local, suma otra marca negativa en su historial con el club.

¿Qué sigue para Rojo y Racing?

La situación genera preocupación en la hinchada y en el cuerpo técnico. La expulsión y los errores en la cancha reflejan que Rojo todavía no logra adaptarse del todo y que, en momentos clave, termina afectando al equipo con decisiones que podrían haberse evitado. La dirigencia y el entrenador seguramente deberán analizar qué hacer para que este tipo de incidentes no vuelvan a ocurrir y que el plantel pueda enfocarse en mejorar sus resultados.

Por ahora, lo que quedó claro es que Marcos Rojo sigue siendo un jugador con talento, pero también con cierta tendencia a complicarse en momentos cruciales. La próxima semana será clave para ver si logra recuperarse y aportar de manera positiva a su equipo, o si, por el contrario, tendrá que enfrentar nuevas críticas y cuestionamientos.

¿Y qué opinan los hinchas?

La afición de Racing no fue muy generosa con Rojo en esta oportunidad. Los silbidos al final del primer tiempo dejaron en claro su malestar, y muchos esperan que el defensor pueda aprender de estas experiencias. Al fin y al cabo, en el fútbol, la experiencia y la madurez son clave para dar el salto de calidad que todos desean para su equipo.

Lo que sí quedó claro es que, si Rojo quiere seguir siendo un referente en Racing y en el fútbol argentino, deberá controlar mejor sus emociones y evitar decisiones que puedan perjudicar a su equipo en momentos decisivos.