Una actriz que alimenta sus sueños desde niña 🎬🌟
Lucila Gandolfo, una figura destacada del teatro y la televisión argentina, sigue persiguiendo sus sueños con la misma pasión que tenía cuando era una niña. Hoy, con 60 años, interpreta a María Fiódorovna en «Anastasia, el musical», en el Teatro Astral, una obra que no solo deslumbra por su historia, sino también por su impresionante despliegue técnico y visual.
La obra, dirigida por Marcelo Rosa, reúne a un gran elenco, con Minerva Casero en el papel de Anastasia, la nieta perdida de la emperatriz. La puesta en escena es todo un espectáculo: más de 150 cambios de vestuario, 17 artistas en escena, un vagón de tren giratorio de 400 kilos, pantallas LED con proyecciones de Broadway y hasta un diseño olfativo que te sumerge en la historia. Todo esto convierte a «Anastasia» en una de las obras más vistas y admiradas en la calle Corrientes.
La química en el escenario y la vida ❤️🎭
Gandolfo destaca la relación especial que comparte con Minerva Casero, quien interpreta a su nieta en la obra. La actriz manifiesta que la química entre ellas en escena es hermosa y que la joven de 27 años, a quien describe como un ser de otro planeta, la sorprendió gratamente. “Minerva tiene madurez, sensibilidad y humor. Nos llevamos bárbaro, y en momentos difíciles, como el reciente fallecimiento de su abuelo, ella estuvo muy pendiente de mí”, cuenta Lucila con emoción.
Sobre su personaje en la obra, Gandolfo explica que la emperatriz viuda se pone una coraza para soportar sus dolores, pero en el fondo es una abuela dulce que anhela reencontrarse con su nieta. La actriz se siente afortunada de poder dar vida a un rol tan complejo y lleno de matices.
De la infancia en Corrientes a los escenarios internacionales 🌎🎶
El amor por el arte surgió temprano en Lucila, quien desde pequeña soñaba con estar en pantalla o en un escenario. Inspirada por íconos como Andrea del Boca y Julie Andrews, su pasión la llevó a estudiar en el Boston Conservatory y a realizar un posgrado en la Royal Academy of Music de Londres.
Su carrera empezó en la calle Corrientes, donde debutó en 1993 con un espectáculo llamado «Broadway 2». Luego, participó en obras como «El Fantasma de la Ópera», «Master Class», junto a Norma Aleandro, y «Into the Woods». También trabajó en el teatro y en televisión, incluyendo participaciones en series como «Esperanza mía» y en la exitosa «Soy Luna», donde interpretó a la villana Sharon Benson.
Un papel que la catapultó a la fama y le ganó el cariño del público 🎥❤️
Su papel en Soy Luna fue un quiebre en su carrera. La villana Sharon Benson le permitió conectarse con un público joven y le regaló momentos inolvidables, como la emoción de que los niños y adultos se le acercaran para pedir fotos y autógrafos en las grabaciones en Cancún. La experiencia fue tan positiva que asegura que a los 50 años, esa popularidad fue algo que nunca imaginó vivir.
Mentores y familia: pilares en su crecimiento 💖👨👩👧
Lucila tiene en Norma Aleandro y Enrique Pinti a dos maestros que marcaron su camino. La actriz los recuerda con mucho cariño y agradecimiento. Para ella, Norma Aleandro no solo es una gran actriz, sino también una persona generosa que siempre la alentó en sus comienzos. Pinti, por su parte, fue un maestro en humor y cultura, con quien compartió momentos de risa y aprendizaje en Londres y en Buenos Aires.
En su vida personal, Lucila describe a su pareja, Alejandro Granados, como un “hombre renacentista” que además de ser un reconocido peluquero, trabaja en producción y dirección. Juntos, desde hace 19 años, forman un equipo sólido. Tienen un hijo, Francisco, de 17 años, quien a pesar de su juventud, ya muestra espíritu emprendedor y creatividad, explorando desde el baile hasta la música jazz.
Sueños y futuras metas ✨🎬
Mientras sigue disfrutando de su presente, Lucila no deja de imaginar nuevos desafíos. Sueña con protagonizar una película junto a Emma Thompson o Colin Firth. Aunque todavía no hay nada concreto, mantiene viva esa esperanza y la actitud de seguir creando y viviendo intensamente.
Además, intenta transmitir esa misma pasión a sus alumnos, incentivándolos a mantener esa chispa infantil de soñar y de creer en que todo es posible. Para ella, recuperar esa ilusión es clave para hacer realidad los sueños más grandes.
Una historia de perseverancia y pasión
Desde sus primeros pasos en la calle Corrientes hasta los escenarios internacionales, Lucila Gandolfo demuestra que con talento, esfuerzo y un poco de esa magia infantil que todos llevamos dentro, los sueños pueden convertirse en realidad. Porque, como ella misma dice, todavía le quedan 30 años más para seguir haciendo lo que ama y seguir soñando en grande.




