¿Te acuerdas de esos lugares legendarios donde la música vivía a full? 🤔

Seguramente en algún momento de tu vida escuchaste hablar de sitios como Italpark, Tower Records o Blockbuster. Pero si hablamos del mundo del rock en Buenos Aires, uno de los reductos más recordados y queridos fue Prix D’Ami. Un lugar que, con el tiempo, cambió de forma y de dueño, y que hoy solo existe en el recuerdo y en las historias de quienes lo vivieron.

El nacimiento de un legendario punto de encuentro 🎤

El primer Prix D’Ami comenzó en la calle Arcos, en Belgrano. Era un espacio pequeño, con capacidad para unas 100 personas, pero que en poco tiempo se convirtió en el escenario de momentos históricos del rock argentino. En su primera etapa, pasaron bandas como Los Redonditos de Ricota, que tocaron en ese escenario para un público mucho más grande que el aforo. La experiencia duraba horas y el ambiente era auténtico, con un público entregado y un sonido que vibraba en cada rincón.

Según relatos de músicos y asistentes, el lugar tenía un encanto especial. Los baños estaban en línea con el escenario, y desde afuera se podía ver claramente lo que ocurría en el interior. La comunidad rockera de la zona se unía en esas noches mágicas, donde las bandas emergentes y las consagradas compartían escenario en un espacio que parecía casi un club secreto.

Los íconos que pasaron por Prix D’Ami 🔥

Con el paso del tiempo, Prix D’Ami fue creciendo y mudándose a distintos locales en la misma zona. En 1988, abrió una segunda sede en Ciudad de la Paz, y fue allí donde artistas como Charly García, Spinetta, Fito Páez y Los Pericos dejaron su huella. La lista de bandas y músicos que pasaron por sus escenarios es casi interminable, y cada uno dejó su marca en ese pequeño rincón del rock argentino.

El lugar no solo fue escenario de shows, sino también de encuentros y fiestas que quedaron en la memoria de quienes lo vivieron. En 1993, por ejemplo, Iggy Pop fue uno de los invitados para celebrar los ocho años del local, en un evento que quedó grabado en la historia del rock local. Además, en esas noches se compartieron jams con Ratones Paranoicos, Babasónicos, Casanovas, Los Chanchos y muchas otras bandas.

El ciclo de King Crimson y la transformación del lugar 🎶

Uno de los momentos más recordados fue la visita de King Crimson en 1994. La banda inglesa tocó en el Prix D’Ami de Monroe y dejó una huella difícil de borrar. El show fue espectacular y, según relatos de asistentes, la alegría de los músicos al estar en Buenos Aires se notaba en cada palabra y en cada nota. Sin embargo, con el paso de los años, el espacio fue perdiendo su esencia y terminó transformándose en un supermercado chino, marcando el fin de una era.

¿Por qué cerró? La historia detrás del cierre 🏪

El ciclo de Prix D’Ami no duró para siempre. La combinación de cambios en la ciudad, la llegada de nuevos negocios y la pérdida del espíritu underground fueron dejando atrás ese mundo de conciertos y reuniones informales. La última mudanza ocurrió en 1992, cuando el local se trasladó a Monroe, en un intento de seguir vigente en medio de la transformación del barrio.

El fundador, conocido como “el Gallego”, fue un personaje querido por todos. Era un tipo que, sin buscarlo, creó un espacio donde la música y la amistad se mezclaban sin filtros. En sus palabras, el Prix D’Ami no fue nunca un negocio rentable, sino un lugar pensado para que la gente pudiera disfrutar y compartir en un ambiente auténtico y sin pretensiones.

El legado que quedó 🎶✨

Hoy, el lugar donde alguna vez estuvo Prix D’Ami es solo un recuerdo, una fiambrería, un estacionamiento o un supermercado, dependiendo de la sede. Pero su historia sigue viva en las anécdotas, en las fotos y en las historias de quienes vivieron esa época de oro del rock local. Un espacio que, aunque ya no exista, sigue siendo un símbolo de una generación que buscaba en la música un refugio y una forma de expresarse.

Así que la próxima vez que escuches una canción de los 80 o 90, quizás puedas imaginarte en ese pequeño escenario, entre amigos, con la música sonando fuerte y el espíritu rebelde que solo esos lugares sabían transmitir.