Un récord que rompe esquemas en Cannes 🏆

Lisandro Alonso ha hecho historia en el Festival de Cannes, y no de cualquier manera. Es el único director cuya carrera completa — ¡sí, todas sus películas!— se han presentado en la première mundial en este festival. Desde su debut en 2001 con La libertad, Alonso ha llevado su cine a distintas secciones del certamen, y ahora, 25 años después, vuelve con La libertad doble.

¿Qué hace a Alonso tan especial? 🤔

Mientras otros cineastas suelen buscar la competencia en Cannes, Alonso prefiere mantenerse en un lugar diferente. A lo largo de su carrera, ha estado en varias secciones del festival, como L’Atelier, La Quincena de los cineastas y Un certain regard. Aunque nunca participó en la competencia por la Palma de Oro, su presencia constante y su perseverancia en el festival son dignas de admiración.

El director explica que, aunque sus películas no siempre encajan en los criterios tradicionales de Cannes, valora mucho la oportunidad de usar las premières como una plataforma para mostrar su trabajo. Para él, proyectar en Cannes significa tener una voz más fuerte en el mundo del cine, especialmente para latinoamericanos.

El regreso de Misael y la secuela de un clásico 🪓

El nuevo film, La libertad doble, retoma la historia del personaje Misael Saavedra, protagonista de su ópera prima, La libertad. La película original, estrenada en 2001, fue clave en el movimiento del Nuevo cine argentino, junto a filmes como Pizza, birra, faso y Mundo grúa.

Ahora, 25 años después, Alonso vuelve a acompañar a Misael, quien en esta secuela debe cuidar a su hermana mayor, interpretada por la chilena Catalina Saavedra. Alonso comenta que la historia refleja la evolución —o en algunos casos, la caída— del personaje, y en general, de muchas personas en Argentina en las últimas décadas.

Una mirada crítica a la realidad 🇦🇷

El director también comparte que eligió volver a este personaje porque siente que Misael es cercano y representa un segmento importante de la sociedad. La motosierra que usa Misael en la película tiene un doble simbolismo, y Alonso reconoce que la elección del momento para hacer la secuela no fue casual. La historia refleja los cambios y las dificultades que enfrentan muchas personas en tiempos de crisis, en un país donde, según Alonso, el apoyo al cine nacional y a la cultura en general ha ido en deterioro.

El apoyo y las dificultades en la producción 🎥

Alonso no pidió ayuda al INCAA para rodar La libertad doble. Él mismo comenta que, tras varias películas, decidió no depender más del apoyo estatal, en medio de una situación que considera cada vez más complicada para el cine argentino. Según explica, la burocracia, la logística y el menosprecio en algunos sectores dificultan mucho el trabajo de los cineastas independientes.

De hecho, Alonso ha optado por trabajar sin pedir muchas ayudas, buscando evitar esas trabas. A pesar de ello, mantiene a un grupo de trabajo sólido y comprometido detrás de cámaras, que le permite seguir creando sin tantas complicaciones.

Una remake con historia propia y un homenaje a Kiarostami 🎬🌍

Recientemente, Alonso terminó la grabación de una remake de El sabor de la cereza, clásico de Abbas Kiarostami, con Wagner Moura como protagonista. La película, que será estrenada en el próximo año, marca un momento muy especial para el director, que admira profundamente al cine iraní y a Kiarostami en particular.

Alonso cuenta que fue un sueño poder acceder a los derechos y realizar esta versión, que será un homenaje a un filme que abrió caminos para el cine iraní y que influyó en su propia mirada cinematográfica. Además, trabaja en la edición de la remake y en la presentación de La libertad doble en distintos lugares del mundo.

El cine como espejo y herramienta de expresión 🎥✨

Para Alonso, el cine es una forma de explorar y reflejar la realidad, sin necesidad de grandes recursos o efectos. Valora mucho la sencillez y la honestidad en su trabajo, y en su opinión, esas cualidades son esenciales para que una película tenga profundidad y significado.

En definitiva, la historia de Alonso en Cannes no solo es un ejemplo de perseverancia, sino también una muestra de cómo el cine puede ser una herramienta para contar historias que trascienden fronteras y tiempos. Y, sobre todo, una prueba de que mantenerse fiel a la propia visión artística puede abrir caminos únicos en el mundo del arte y la cultura.