¿Levantarse o arriesgarse? La historia de Paredes en la cuerda floja

El próximo martes, en Río de Janeiro, se jugará la revancha entre Boca y Vasco da Gama por los octavos de final de la Copa Libertadores. La derrota en la Bombonera por 1-0 dejó a los argentinos en una situación complicada, y todo parece depender de una sola persona: Leandro Paredes. El capitán del equipo, que viene arrastrando una lesión muscular en el isquiotibial de su pierna derecha, está en la cuerda floja, y su participación en el partido todavía no está confirmada.

¿Jugará Paredes? La duda que preocupa a todos

El medio argentino informa que, aunque Paredes salió a entrenar con el equipo en Ezeiza y se sintió bien, no hay forma de que pueda estar completamente recuperado en solo 11 días desde que sufrió la lesión. La lesión muscular de grado 2 en el isquiotibial generalmente requiere más tiempo para sanar, y jugar en esas condiciones sería arriesgado. Sin embargo, el jugador planea someterse a un tratamiento especial, similar al que usó para recuperarse y jugar en el Mundial: una terapia con plasma, donde le inyectan plaquetas para acelerar la cicatrización.

¿Arriesgar a Paredes? La decisión en manos del entrenador

Todo dependerá de lo que decida el técnico Rodolfo Arruabarrena. El entrenador tiene una charla pendiente con su capitán, y allí decidirán si Paredes va a jugar en Brasil, cuánto tiempo puede aguantar en la cancha, y en qué momento del partido podría ingresar. La intención de Arruabarrena es cuidar al jugador para no agravar la lesión y evitar perderlo en un partido clave como el Superclásico contra River, que se jugará en la Bombonera el 1° de noviembre.

El riesgo de jugar lesionado: ¿vale la pena?

El propio Paredes ya tiene experiencia en apurarse para estar en partidos decisivos. En el pasado, volvió a jugar tras solo 13 días de recuperación en un duelo contra Universidad Católica, pero ese esfuerzo terminó agravando su lesión y lo dejó fuera de los partidos importantes, incluso del Mundial. Ahora, en esta situación, la decisión de arriesgarse a jugar lesionado genera muchas dudas. Por un lado, su presencia puede marcar la diferencia en la cancha, pero por otro, el riesgo de que la lesión empeore y lo deje fuera de juegos más importantes, también está presente.

¿Qué dicen los datos? La historia de las lesiones y las decisiones difíciles

La historia de Paredes en Boca muestra que no es la primera vez que apura su recuperación. En ocasiones anteriores, esa prisa lo llevó a jugar en condiciones complicadas, lo que terminó costándole caro. La diferencia ahora es que el equipo está en una situación límite, y la presión por avanzar en la Copa Libertadores puede hacer que se tomen decisiones arriesgadas. La salud del jugador, sin embargo, debería ser la prioridad, aunque la pasión por la camiseta también pesa en estas horas decisivas.

¿Qué pasará finalmente? Solo el tiempo lo dirá

Por ahora, todo está en manos de Arruabarrena y su decisión final. La práctica del miércoles en Ezeiza fue un paso para ver cómo responde Paredes, y si el jugador logra convencer a los médicos y al técnico de que puede jugar, aunque sea unos minutos. La historia todavía no tiene un final escrito, pero la tensión en Boca crece con cada hora que pasa, y todos esperan que el capitán esté en la cancha, aunque sea en una versión limitada y con mucho dolor.

Este partido no solo será importante por el resultado, sino también por lo que implica la lucha contra el tiempo y la recuperación. En el fútbol, a veces arriesgarse puede marcar la diferencia, pero también puede costar caro. Solo el martes, en Río, se sabrá si la apuesta valió la pena o si la lesión terminó siendo un obstáculo insalvable.