Un camino complicado antes del Mundial

Cuando faltaban apenas 31 días para que empezara Italia 90, la selección argentina llegaba con una racha difícil. Nueve partidos sin ganar, solo dos goles en los últimos nueve encuentros internacionales y una historia llena de altibajos que ponía en duda la posibilidad de retener el título mundial.

De la copa América a la preparación mundialista

El último triunfo oficial de Argentina había sido en la fase de grupos de la Copa América en Brasil, el 8 de julio de 1989. En ese partido, vencieron 1-0 a Uruguay con un gol de Claudio Paul Caniggia. Después, en esa misma fase, empataron 0-0 con Bolivia y en la fase final, cayeron derrotados ante Brasil y Uruguay, y empataron con Paraguay. El cierre del año fue un empate sin goles contra Italia en Cagliari.

El inicio del año del Mundial: golpes y más dudas

El comienzo del 1990 no fue mejor. Argentina perdió 2-0 ante México en Los Ángeles en enero y, dos meses después, cayó 1-0 frente a Escocia en Glasgow. La sequía goleadora continuó hasta mayo, cuando lograron marcar en dos empates, 1-1: primero ante Austria en Viena, con un gol de Jorge Burruchaga que cortó una racha de 836 minutos sin marcar, la peor en la historia del seleccionado. La sequía de goles y los malos resultados pusieron en duda la preparación del equipo, que además, en amistosos, mostraba poca eficacia.

Autocrítica y esperanza en la concentración

Tras los empates con Austria y Suiza, el técnico Carlos Bilardo fue cauteloso y admitió que había errores que corregir antes del Mundial. El propio Burruchaga, que años después sería clave en el equipo campeón, reconoció que era momento de hacer ajustes y que el plantel estaba dispuesto a mejorar. Pero Diego Maradona, la estrella indiscutible, no fue tan optimista y alertó que Argentina necesitaba mejorar mucho si quería repetir la gloria en Italia. Para él, la clave era tener la misma contundencia que en otros tiempos, como la que tenía el ex boxeador Monzón para definir peleas.

¿Se empezó a ver una mejoría?

En el segundo tiempo del partido contra Suiza, la selección mostró una leve mejoría, y Maradona comentó que pudo jugar con más tranquilidad. Sin embargo, la duda seguía latente. La falta de goles y la poca eficacia en los partidos amistosos, como la derrota 2-0 ante Mónaco o los empates sin goles, hacían imposible pensar en un equipo confiable a pocas semanas del Mundial.

Momentos clave y la esperanza que no se pierde

El único triunfo en ese período difícil fue un 1-0 contra Linfield, de Irlanda del Norte, en Belfast, con un gol de Néstor Lorenzo. Pero la esperanza no se perdió del todo. Abel Balbo, un joven de 23 años que en ese momento empezaba a sumarse a la selección, logró convertir su primer gol con Argentina en un partido contra Suiza. Aunque todavía buscaba adaptarse al estilo de Bilardo, ese gol fue un pequeño hálito de esperanza en medio de la tormenta.

Tras la serie de amistosos y los empates, la selección argentina viajó a Zúrich y luego a Roma, en busca de concentración y preparación final. La racha negativa se cortó recién el 22 de mayo, con una victoria 2-1 sobre Israel en Tel Aviv. Pero los resultados seguían siendo inciertos, y la duda sobre si el equipo podía recuperar confianza para la cita mundialista seguía en el aire.

¿Podrá Argentina mantener el título?

Con solo unos días por delante, la selección enfrentaba el reto de transformarse y llegar al Mundial con la confianza recuperada. La historia de aquel equipo, marcada por altibajos, errores y momentos de esperanza, refleja una de las etapas más complicadas en la historia del fútbol argentino. ¿Lograrán los campeones defender su corona en Italia? Solo el tiempo y las próximas semanas lo dirán.