Un panorama cambiante en el Congreso y en Córdoba

Desde diciembre, tras la renovación parlamentaria, la escena política en Argentina muestra un escenario un tanto distinto. El oficialismo logró fortalecer su posición en ambas cámaras del Congreso, apoyado en buena parte por los gobernadores y aliados peronistas del norte del país. Sin embargo, en Córdoba, la historia es diferente y revela una tensión interesante que puede marcar el rumbo en los próximos años.

La postura de Córdoba y sus legisladores 🏛️

En la provincia, los legisladores que responden a los gobernadores Juan Schiaretti y Martín Llaryora marcaron su distancia del gobierno nacional en temas clave. La senadora Alejandra Vigo y los seis diputados que integran el bloque Provincias Unidas no apoyaron el Presupuesto 2026, optando por la abstención. Además, en la votación contra la ley de Inocencia Fiscal, solo una abstención y una ausencia marcaron su postura contraria al oficialismo.

Estas figuras también se pronunciaron en contra de un decreto que busca reformar la Ley de Inteligencia y ampliar las facultades de la SIDE, la agencia de inteligencia nacional. En el kirchnerismo, esa posición se ve como un intento de algunos legisladores cordobeses de frenar esa medida y posiblemente impulsar un intento de bloquear el DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia).

Desde Llaryora y sus aliados aclararon que, aunque no acompañaron esas leyes, sí colaboraron con el quórum en Diputados para evitar que las sesiones se caigan, mostrando un espíritu de colaboración pero sin respaldo total.

El conflicto con el Gobierno y la deuda con Córdoba 💰

Uno de los temas más calientes entre Córdoba y el gobierno nacional es una deuda que la provincia reclama por una caja de jubilaciones no transferida. Se trata de unos 690 mil millones de pesos, un conflicto que está en la Corte Suprema y que genera tensión entre ambos lados.

En el Senado, Vigo criticó al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, por desconocer el monto que la provincia exige y por la escasa partida que el Presupuesto destina para cubrir esas necesidades. Solo se asignan alrededor de 122 mil millones de pesos para los 13 distritos que tienen reclamos similares, una cifra que Córdoba considera insuficiente.

Desde el oficialismo afirman que esa polémica es una estrategia de la provincia para justificar sus dificultades económicas y victimizarse frente al gobierno nacional. Algunos analistas creen que todo esto refleja una tensión que va más allá de lo económico y apunta a una disputa política interna en Córdoba.

¿La tensión interna y la búsqueda de liderazgo? 🥊

Algunos dirigentes de La Libertad Avanza, el partido de Javier Milei, opinan que la pelea entre Llaryora y Schiaretti también tiene un trasfondo de disputa interna por el liderazgo en Córdoba. La relación entre los dos políticos no es sencilla y, según algunos, Schiaretti tiene un doble discurso, especialmente cuando alzó la voz contra Milei, lo que podría afectar su imagen ante el electorado provincial.

Por ahora, figuras como Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo apuntan a una posible carrera para cortar con los 28 años de dominio del «cordobesismo» en la provincia. Aunque todavía falta tiempo, la elección que definirá ese camino podría ser en el primer cuatrimestre de 2027, y los movimientos ya se empiezan a notar.

El futuro electoral y las alianzas ⚙️

En diciembre, el oficialismo no priorizó la pelea por la vicepresidencia en la Cámara de Diputados, un cargo simbólico pero importante para marcar presencia política. La bancada de 18 diputados (más con aliados) buscaba ese puesto y respaldó la candidatura de García Aresca, pero finalmente quedó vacante tras el apoyo del PRO a otra candidatura.

Por su parte, en el kirchnerismo observan con atención las relaciones con los legisladores cordobeses, considerando que podrían ser aliados en temas que incomoden al gobierno. Sin embargo, también muestran cautela, ya que la postura de Llaryora en estos primeros años de gobierno de Milei aún genera incertidumbre.

Todo indica que en 2027 se jugará mucho más que una elección provincial: será un escenario donde las alianzas y las internas definirán quién liderará Córdoba en los próximos años y qué papel jugará en la política nacional.

Lo que se viene

Con una política en movimiento y una provincia que busca definir su rumbo, Córdoba se prepara para un 2024 intenso, con estrategias que ya empiezan a delinearse y con vistas a un 2027 que promete ser clave. La tensión, las alianzas y los conflictos económicos serán algunos de los ingredientes que marcarán la historia política de esta provincia en los próximos años.