Una película con alma y un futuro en Hollywood 🎥🌍
¿Alguna vez escuchaste hablar de Sirât, trance en el desierto? Es una película que está dando que hablar en Argentina y en el mundo, y que podría coronarse con un Oscar. Pero lo más interesante es que en su creación hay un argentino que dejó huella: Santiago Fillol, un cordobés que ahora tiene 49 años y que vive entre Córdoba y Barcelona.
¿Qué hace a esta película tan especial? 🎶🌄
Lo que realmente destaca de Sirât no es solo su historia, sino cómo está hecha. Fillol, que además de ser coguionista, fue parte del rodaje en Marruecos, explica que la película es un viaje sensorial. La clave está en el sonido, esa vibración que, según él, llega directo al cuerpo y a las emociones. La idea es que el espectador se desconecte un rato de su mente y abra el corazón, sintiendo cada momento, cada dolor, cada ternura.
La historia nos lleva a un padre (interpretado por Sergi López) que busca desesperadamente a su hija en las raves del Magreb. La película no solo habla de dolor y búsqueda, sino también de cómo el cine puede convertirse en un ritual, en un espacio donde vivir experiencias profundas y colectivas. Fillol sostiene que el cine puede ser un templo, un lugar para sentir, recordar y sanar.
El cordobés que cruzó el mundo 🌎🎓
Fillol estudió Letras Modernas en Córdoba y después Comunicación Audiovisual en una universidad privada allí mismo. Sin embargo, fue en la Escuela de Letras donde aprendió a conectar con lo espiritual y lo artístico. Luego, en Barcelona, se quedó tras ganar una beca y seguir su carrera en la Universidad Pompeu Fabra, donde se empapó del cine documental y conoció a futuros colegas y amigos, como Oliver Laxe.
Desde que conoció a Oliver en Córdoba, la relación entre ambos se fue fortaleciendo. Compartieron proyectos y, con el tiempo, escribieron juntos varias películas, incluyendo Mimosas y ahora Sirât. La colaboración es una especie de danza, donde las imágenes fuertes y las ideas profundas se unen para crear historias que mueven y hacen reflexionar.
Un proceso creativo intenso y lleno de fe 🙌🎬
Fillol explica que trabajar con Oliver Laxe es como saltar sin red, arriesgarse y dejarse llevar por las imágenes y las emociones. La película se construye a partir de esas imágenes que aparecen mágicamente, sin saber de dónde vienen, y que se conectan en un guion que busca expresar lo inefable: el dolor, la pérdida, el amor y la esperanza.
Además, en el proceso de creación, el apoyo de figuras como Pedro Almodóvar y su productora El Deseo fue fundamental. Fillol cuenta que la relación con ellos fue de confianza y aprendizaje, y que su participación en el proyecto ayudó a que la película llegara a donde está ahora, en la recta final de una nominación a los premios Oscar.
¿Y qué pasa con el cine argentino? 🇦🇷🎥
Para Fillol, la situación del cine nacional le da una mezcla de tristeza y esperanza. Lamenta que muchas películas argentinas no tengan los apoyos necesarios para crecer y llegar a más gente, pero también resalta que el cine argentino sigue siendo un faro para muchos creadores en todo el mundo. Él admira obras como Belén y valora el esfuerzo de los cineastas que buscan mantener viva la cultura y la diversidad en el país.
¿Y la chance de ganar un Oscar? 🏆🎬
Fillol viajará a Hollywood para la ceremonia, con la esperanza de que Sirât pueda alzarse con la estatuilla a mejor película internacional. Aunque reconoce que lo más vertiginoso fue el proceso de rodaje en el desierto, también admite que la nominación es un reconocimiento gigante para un filme que nació de la intuición y del riesgo artístico.
Para él, más allá de los premios, lo importante es cómo el cine puede tocar las fibras más profundas del alma y abrirnos a nuevas formas de sentir y entender la vida. La película nos invita a bailar con la muerte, a compartir heridas y a encontrar en el arte un espacio sagrado para sanar y conectar.
Un mensaje para el futuro del cine 💡🎞️
Fillol finaliza diciendo que el cine argentino necesita volver a apoyarse, a crear sin miedo y a recordar que la cultura es un patrimonio que nos enriquece a todos. La historia de Sirât y su camino hacia Hollywood es un ejemplo de cómo la pasión, el riesgo y la fe en la creatividad pueden abrir caminos insospechados, y que, en definitiva, el corazón del cine está en la experiencia compartida, en ese ritual que nos hace humanos.




