¿Qué pasa en el mundo libertario? Una disputa que no para
Las redes sociales se volvieron el escenario de una pelea que parece no tener fin en el sector libertario argentino. Todo empezó con un cruce entre Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y parte del grupo que apoya a Karina Milei. La discusión no solo tiene que ver con política, sino que también se metió en temas sensibles como la religión islámica.
¿De qué se trata la pelea? El origen del conflicto
El punto de partida fue un tuit del Gordo Dan, en el que compartió un artículo de un economista liberal, Alberto Benegas Lynch. La nota, publicada en 2017, analizaba un libro sobre ISIS y hacía una diferenciación entre terrorismo y religión musulmana. Sin embargo, en su publicación, Daniel Parisini hizo un comentario directo y polémico, criticando a quienes, en su opinión, no aceptan que Argentina pueda hablar con sinceridad sobre el Islam y sus problemas en Europa y el mundo. La frase fue fuerte: «Me chupan un huevo todos ustedes del primero al último, incluyendo al del RT. La Argentina no se doblegará NUNCA».
¿Por qué se enfoca en la religión? Las diferencias internas
Este cruce se enmarca en una rivalidad que lleva meses dentro del espacio libertario. Por un lado, están las agrupaciones que responden a Santiago Caputo, conocido asesor y referente del oficialismo digital, y que en varias ocasiones han expresado posturas críticas contra el Islam, vinculándolo con el terrorismo. Por otro, figuras como Martín Menem y su familia han salido a aclarar que no hay que confundir a la religión con acciones violentas y que esa generalización puede ser muy dañina.
De hecho, la familia Menem, con raíces sirias, tiene algunos miembros que profesan el Islam, por lo que estas declaraciones generaron aún más tensión. En diciembre de 2025, Zulemita Menem salió a defender a la comunidad musulmana y advirtió que relacionar al Islam con el terrorismo es un error muy grave. Martín Menem también expresó públicamente que no hay que hacer generalizaciones y que confundir religión con violencia es un error.
¿Y qué pasa en la política? La interna en el oficialismo libertario
Este enfrentamiento no solo es un choque de ideas sino también de influencias dentro del propio espacio. Mientras algunos, como Parisini, mantienen una postura más dura y confrontativa, otros referentes cercanos a Milei, como los integrantes de su círculo, han tratado de calmar las aguas y evitar que estos temas dividan aún más. Sin embargo, las redes siguen siendo un campo de batalla abierto.
En octubre de 2026, la polémica volvió a escalar cuando el Centro Islámico de la Argentina denunció penalmente a Parisini por una publicación donde vinculaba al Islam con delitos y violencia. Lejos de retractarse, el influencer redobló la apuesta y lanzó advertencias hacia sectores del Gobierno que, según él, podrían querer presionarlo. La respuesta del presidente Javier Milei fue simple y clara: «Tomar nota». Esa frase dejó en evidencia que el conflicto no solo es interno, sino que también tiene resonancia en la cúpula del poder.
Más enfrentamientos y una interna que sigue abierta
La disputa no termina ahí. Pocos días después, Santiago Caputo se sumó a las críticas contra el Islam y vinculó la situación en Reino Unido con reclamos argentinos por las Islas Malvinas. Todo esto, en medio de una serie de acusaciones y cruces en las redes que parecen reflejar una interna que todavía no logra cerrarse.
El enfrentamiento también tiene un tono político y estratégico, donde cada sector busca influir en el armado del espacio libertario y en la percepción pública. La pelea digital se convirtió en un campo de batalla donde se disputan ideas, influencia y también la forma en que los líderes quieren presentarse ante sus seguidores.
¿Qué nos deja todo esto?
Lo claro es que, en un escenario donde las redes sociales son tan importantes, estos enfrentamientos internos revelan las tensiones que existen en el mundo libertario. La división entre sectores que buscan mantener una postura más dura y otros que intentan moderar el discurso refleja las distintas miradas sobre cómo afrontar temas sensibles como la religión y la política.
Y aunque estos cruces puedan parecer solo peleas digitales, en realidad muestran cómo las internas políticas pueden llegar a afectar la unidad de un espacio que, en teoría, busca un cambio y una nueva forma de hacer política. Por ahora, la pelea sigue abierta, y las redes siguen siendo el escenario principal para ver cómo se juega esta interna que todavía tiene mucho para decirse.




