¿Qué pasa con la AFA y las inspecciones?
El fútbol argentino está en el centro de una pelea importante por la transparencia y el control. Todo empezó cuando la Inspección General de Justicia (IGJ) intentó inspeccionar las cuentas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pero las cosas no salieron como estaban planeadas.
Inspecciones que no avanzan 🚧
Hace casi un mes, la IGJ designó dos veedores, Diego Coste y Rubén Papacena, para revisar la situación patrimonial de la AFA. La idea era que pudieran acceder a la sede del fútbol argentino en la calle Viamonte, en Buenos Aires. Sin embargo, cuando llegaron este jueves, nadie los recibió. La sede, que normalmente está llena de movimiento, estaba prácticamente cerrada, y no hubo manera de que pudieran ingresar.
¿El motivo? La sede de la AFA está en proceso de mudanza a Pilar, en la provincia de Buenos Aires, una decisión que tomó la actual gestión para evitar los controles. Además, en ese momento, había una apelación en curso que complicaba la entrada de los veedores, ya que todavía no estaba resuelta en la justicia.
¿Y qué hicieron los veedores?
Ante la falta de respuesta, los inspectores dejaron los papeles con la notificación de la veeduría debajo del portón. En declaraciones a Radio Rivadavia, explicaron que si bien no lograron ingresar, la notificación incluía todos los requerimientos necesarios para poder cotejar las cuentas de la AFA. La acción fue, en definitiva, la primera medida concreta para intentar fiscalizar la gestión del fútbol argentino desde que el gobierno empezó a tomar un rol más activo en el control de las instituciones deportivas.
¿Por qué ahora? 🤔
Este episodio llega casi un mes después de que uno de los veedores, Agustín Ortiz de Marco, renunciara. Era uno de los representantes designados por el gobierno para auditar las cuentas de la AFA, y su salida generó preocupación sobre la voluntad de la gestión actual por facilitar esa revisión.
Desde el Ministerio de Justicia, explicaron que la inspección no pudo avanzar porque había una apelación en trámite, pero aclararon que la veeduría sigue en marcha y que, si la situación no cambia, evaluarán medidas más fuertes para acceder a la información necesaria y cumplir con la auditoría.
¿Qué implicaciones tiene esto?
La historia revela una lucha por la transparencia en un ámbito que suele estar rodeado de secretos y poca fiscalización. La gestión actual de la AFA, liderada por Claudio Tapia, ha intentado en varias oportunidades evitar que se revisen sus cuentas, incluso intentando cambiar la sede para escapar del control.
Por su parte, el gobierno y la IGJ quieren asegurarse de que las finanzas del fútbol argentino sean claras y transparentes, en un momento en el que el deporte más popular del país tiene una mirada más crítica y exige responsabilidad.
¿Qué sigue?
Por ahora, las autoridades están a la espera de que la justicia resuelva la apelación y permitan que los veedores puedan ingresar a la sede de la AFA. Si no hay colaboración, no descartan usar medidas más contundentes para obtener la información.
Lo que está en juego no es solo la gestión económica del fútbol, sino también la confianza de los hinchas y del público en general en una institución que mueve millones y que, en los últimos años, ha estado envuelta en polémicas y cuestionamientos.
¿Por qué esto importa?
Porque la transparencia en las instituciones deportivas no solo beneficia a los que trabajan en ellas, sino también a los millones de fanáticos que quieren ver un fútbol limpio y sin irregularidades. La lucha por auditar y controlar las cuentas de la AFA refleja un interés por un deporte más justo y responsable.




