¿Qué está pasando con la industria textil en Argentina?
La industria textil en nuestro país atraviesa uno de sus peores momentos en los últimos años. Según un informe reciente de la fundación Pro Tejer, en febrero se perdieron aproximadamente 3 mil puestos de trabajo en el sector manufacturero, siendo uno de cada tres de esos empleos vinculados directamente a la ropa, el cuero y el calzado. Esto refleja una caída abrupta en la producción y en los empleos, y preocupa a quienes dependen de esta cadena productiva.
Producción en picada 📉
Las cifras son contundentes: la actividad en la industria textil cayó un 23,3% en comparación con el mismo mes del año pasado. Si se mira en relación a hace dos años, la contracción llega al 31,3%. Solo en los primeros tres meses del año, la producción bajó casi un 27% respecto a 2026 y más del 33% frente a 2023. Mientras tanto, el sector de la industria en general creció un 5% interanual, aunque en conjunto tuvo una caída menor, del 2,3% acumulada.
El impacto en el empleo y la capacidad de las fábricas 🏭
La pérdida de empleos en el sector textil no es solo un número: en febrero, casi 1.000 puestos se extinguieron en ese rubro. Desde diciembre de 2023, se sumaron más de 22 mil empleos perdidos en total. La situación no mejora: las fábricas están operando a solo el 40% de su capacidad instalada, un nivel muy bajo y casi igual al del mes anterior. En comparación, la industria en general funciona a un 59%, pero la tendencia sigue siendo negativa para el sector textil.
¿Por qué está pasando esto? 💸
El informe de Pro Tejer señala que la cadena de valor de la moda y la indumentaria está atravesando uno de sus momentos más difíciles. La caída del consumo interno, que tiene que ver con la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del desempleo, junto con la apreciación del dólar, la apertura de importaciones y los altos costos, están generando un escenario muy complicado para las empresas locales.
Por ejemplo, en marzo, la producción de prendas, cuero y calzado cayó casi un 9% respecto al año anterior y está un 19% por debajo de los niveles de 2023. La situación lleva más de dos años de caídas constantes, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas que están distribuidas por todo el país.
Ventas débiles y precios que no acompañan 📉💰
Los resultados en ventas también reflejan la crisis: en el Hot Sale de mayo, las ventas cayeron casi un 10% en términos reales en comparación con el año pasado. Los precios, por su parte, aumentaron un 12,7% en abril, pero están muy por debajo de la inflación general, que fue del 32,4%. Desde diciembre de 2023, los precios del sector subieron un 125%, casi la mitad del aumento en el nivel general de precios, que alcanzó un 221,6%.
Importaciones: el enemigo que crece 🚢
Otro factor que agrava la crisis es la llegada masiva de productos importados. Gracias a una desregulación comercial y a un dólar más apreciado, Argentina se convirtió en un mercado para los excedentes de otros países. Las importaciones de ropa y calzado aumentaron un 79% en cantidad y un 48% en dólares, alcanzando récords históricos con más de 23.000 toneladas y USD 333 millones en compras. Las prendas importadas también llegaron a niveles nunca vistos, con subas del 55% en cantidad y del 25% en valor.
¿Qué se necesita para salir adelante?
Desde Pro Tejer advierten que es urgente tomar medidas para evitar que la crisis siga profundizándose. La clave está en implementar políticas que protejan el empleo y las empresas, además de impulsar reformas estructurales que mejoren la competitividad del sector. Entre las propuestas están aliviar la carga fiscal, facilitar el financiamiento, mejorar la infraestructura y reducir costos que hoy hacen que las empresas argentinas no puedan competir en igualdad de condiciones frente a las importaciones.
En definitiva, la industria textil necesita un respaldo fuerte para poder recuperarse y volver a crecer. Mientras tanto, los números muestran un escenario difícil que requiere atención y decisiones inmediatas para evitar que la crisis siga afectando a miles de trabajadores y a la economía local.




