Un Día de la Industria con advertencias fuertes

Este miércoles, la Unión Industrial Argentina (UIA) conmemoró su tradicional Día de la Industria en un contexto que no podría ser más complicado para el sector. La celebración se realizó en la planta de Laboratorio Elea, en Los Polvorines, con la presencia de más de 200 representantes de diferentes ramas industriales. Pero lo que llamó la atención fue la escasa participación de funcionarios del gobierno nacional, que enviaron solo a Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de la Producción, y al ministro de Salud, Mario Lugones.

Un llamado a respetar a los que producen 💬

Martín Rappallini, cabeza de la UIA, hizo un pedido claro: que se deje de lado las descalificaciones y agresiones hacia los productores. En su discurso, el empresario resaltó que, si bien las diferencias en políticas son normales en democracia, el respeto debe primar. Esto fue una referencia indirecta a algunos dichos recientes del presidente Javier Milei, quien en varias ocasiones insultó a empresarios, y al ministro Luis Caputo, que tachó de «tarados» a quienes proponen medidas para favorecer a la industria.

Un sector en caída y sin apoyo visible 🏭📉

La situación del sector industrial no es para nada buena. La UIA advirtió que la actividad industrial en Argentina cayó un 10% respecto a 2022, con sectores que sufrieron bajones de entre 25 y 30 puntos. Además, en los últimos meses, más de 90.000 empleos registrados en la industria se perdieron desde agosto de 2023. La causa principal: una economía que no logra recuperarse y una apertura comercial que aumenta la competencia, poniendo a las fábricas argentinas en una situación cada vez más difícil.

La lucha por la competitividad 🔧🌎

Rappallini explicó que solo una cuarta parte de la economía argentina está en condiciones de competir globalmente. Cuando se abrió la economía, afirmó, no se puso a toda la Argentina a competir con el mundo, sino solo a esa parte exportadora. Por eso, para salir del bajón, el sector pide medidas concretas: reconstruir el crédito, reducir los costos argentinos, luchar contra el contrabando y la competencia desleal, garantizar energía a precios competitivos en todo el país, bajar la morosidad y modernizar la fuerza laboral. Todo esto, dicen, sería como construir un puente hacia una recuperación posible.

La dura realidad económica y las promesas incumplidas 💸🤔

Un dato alarmante: en dos años, los precios industriales solo aumentaron un 140%, muy por debajo del aumento en los precios de los servicios (cerca del 400%) y del nivel general (aproximadamente 190%). Esto muestra que la industria no logra mantenerse a la par con la inflación y la escalada de costos.

¿Y el gobierno? ¿Dónde están? 🏛️🤷‍♂️

La presencia del gobierno en el evento fue mínima. Solo enviaron a algunos funcionarios, y la mayoría de los representantes del sector industrial esperan que haya un cambio en la actitud oficial. Rappallini expresó que, aunque la participación fue escasa, su intención es seguir dialogando. Además, confirmó que ya solicitaron una reunión con Luis Caputo, con quien ya tuvieron dos encuentros este año. En esas reuniones, le plantearon la situación del sector y las expectativas que tenían de una recuperación que, hasta ahora, no termina de llegar.

¿Qué prometieron y qué pasa en realidad? 🔍

Caputo, en esas reuniones, había asegurado que la economía iba a mejorar con menos inflación, tasas bajísimas y más consumo, además de un financiamiento más accesible. Sin embargo, las promesas no se cumplieron del todo. En julio, el organismo recaudador lanzó un plan de pagos con intereses elevados (2,75% mensual), cuando la inflación sigue por debajo del 2%. La esperanza del sector es que, con más diálogo y medidas concretas, puedan salir adelante en medio de un escenario cada vez más desafiante.

¿Qué sigue? La necesidad de un cambio

El mensaje de la UIA es claro: si bien Argentina necesita seguir integrándose en el mundo, también requiere políticas que protejan y promuevan a su industria. La idea es construir un puente entre la realidad actual y un futuro donde la producción pueda volver a crecer, crear empleo y fortalecer la economía real. La esperanza está en encontrar un equilibrio y en que el diálogo, aunque difícil, pueda abrir caminos hacia soluciones concretas.