La crisis industrial no da tregua 😟

En julio, la industria argentina sufrió su peor bajón mensual desde marzo de 2025. La producción industrial cayó un 5% respecto a junio, marcando el nivel más bajo en más de un año y medio. Este retroceso refleja una situación complicada, que recuerda las dificultades que enfrentó el sector en los primeros meses del gobierno de Javier Milei, con una economía que aún lucha por recuperarse.

¿Qué sectores fueron los más golpeados? 🏭🚗

Todos los rubros de la industria registraron caídas en ese mes. Los más afectados fueron los muebles y otras industrias manufactureras, que bajaron un 13,9%. Después, la producción de productos de metal, maquinaria y equipos cayó un 8%, mientras que la fabricación de automotores y otros medios de transporte descendió un 6,4%. En comparación con julio del año pasado, la baja en la producción fue del 4,9%. Los sectores que más sufrieron en ese período fueron maquinaria y equipo, con una caída del 20,5%, y prendas de vestir, que bajaron casi un 16%.

¿Por qué se derrumba la industria? 🤔

La realidad es clara: hay menos demanda y una competencia feroz de productos importados. La gente no está comprando tanto, y además, muchos artículos terminados de otros países ingresan a Argentina, lo que complica aún más a las empresas locales. Esto afecta especialmente a la industria textil, que desde noviembre de 2023 perdió más de 26.000 empleos formales y cerró unos 750 locales. La importación de prendas terminadas crece, en lugar de insumos o materias primas, generando un impacto fuerte en las fábricas argentinas.

El sector automotor también está en crisis 🚘

La industria automotriz, que siempre fue uno de los pilares, hoy vive un proceso de reacomodamiento. El presidente de la Asociación de Fabricantes Automotores, Rodrigo Pérez Graziano, explicó que están ajustando la producción según la cantidad de autos en stock y la demanda interna. Pero, para fortalecer el sector, consideran que deben mejorar la competitividad, bajando impuestos y firmando nuevos acuerdos comerciales.

¿Por qué la situación se pone más difícil? 💸

Un informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D) indica que la crisis tiene varias causas. La demanda está débil, los costos aumentan y las empresas enfrentan un torniquete financiero. Es decir, las tasas de interés siguen siendo altas, y los precios de producción crecen más rápido que los ingresos, lo que hace que muchas firmas tengan problemas para seguir operando.

Las empresas, en aprietos con sus finanzas 💰

El panorama financiero es complicado: casi la mitad de las empresas industriales (47,6%) tuvo problemas para pagar en tiempo y forma salarios, proveedores, impuestos, servicios o créditos en julio. La situación más grave se dio en pagos a proveedores y en el pago de impuestos. Además, el 9,2% de las firmas tiene atrasos en todos esos pagos al mismo tiempo, la cifra más alta en años.

Para hacer frente a esto, muchas empresas tuvieron que endeudarse más, tomando créditos a corto plazo y pagando mayores intereses. Como resultado, la mora en créditos —el retraso en pagos por más de 90 días— se multiplicó, pasando del 0,7% al 3,8% en solo un año y medio. Esto explica en parte por qué muchas empresas cierran sus puertas. Según I+D, hoy cierran aproximadamente nueve negocios por día, y advierten que no se trata de un proceso de innovación, sino de destrucción pura de empresas.

El camino hacia adelante: ¿Qué se puede hacer? 🚀

Desde la consultora resaltan que sería importante que sectores como la energía, minería y agricultura puedan colaborar con la industria para impulsar la economía. También piden que las pequeñas y medianas empresas (pymes) sean liberadas de las cargas actuales para que puedan competir en igualdad de condiciones y formar parte de cadenas de valor más fuertes.

Uno de los datos que preocupa es que el rubro de maquinaria y equipos está un 47,6% por debajo de su máximo en julio de 2022. Si no se toman medidas, advierten, Argentina seguirá creciendo sin generar empleos de calidad, con una economía que no logra consolidarse y un país que, en la práctica, se parece más a un territorio de desigualdades que a una nación en crecimiento.