Un discurso fuerte desde la Iglesia en medio del ajuste económico
En un fin de semana cargado de declaraciones, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, no se guardó nada y lanzó una dura crítica al gobierno actual. Desde la sede de la Iglesia, Rossi acusó que hay un «cierto sadismo de Estado» en las políticas económicas y sociales que favorecen a los más ricos, mientras recortan ayuda a quienes más lo necesitan, como discapacitados, jubilados y enfermos.
El cardenal, que jugó un papel importante en la elección del nuevo Papa, fue muy claro al expresar su preocupación. En su habitual reflexión dominical, afirmó que se están viendo decisiones que parecen tener un marcado carácter de crueldad institucional. Para Rossi, esta situación refleja no solo una decadencia social, sino también un comportamiento que califica como sadismo personal y colectivo.
¿A quién beneficia el ajuste?
El arzobispo hizo referencia a los beneficios fiscales que reciben grandes empresas, sugiriendo que esas ventajas también contribuyen a este escenario de desigualdad. Además, utilizó un juego de palabras para describir la situación en Córdoba y en el país: dijo que hay un «terrorismo de Estado» y un «sadismo de Estado e institucional». Con esto, buscó denunciar que las políticas económicas están afectando especialmente a los sectores más vulnerables, en un contexto donde el gobierno busca mantener el equilibrio fiscal.
El clima político y la violencia verbal
Rossi también se refirió al tono de los debates políticos, que se han vuelto cada vez más agresivos. En su opinión, la Iglesia debe promover el amor y la coherencia, en lugar de gritos y fanatismos. La idea es que el diálogo sea una herramienta para construir soluciones, no para profundizar las divisiones.
El impacto en la clase media y el diálogo con el gobierno
Por su parte, Marcelo Colombo, presidente del Episcopado y arzobispo de Mendoza, sumó su voz a la preocupación por la situación social. Señaló que la clase media está sufriendo un proceso de «empobrecimiento constante» y que, en muchos casos, quienes antes ayudaban a la Iglesia ahora deben solicitar ayuda. Esto refleja cómo la crisis afecta a todos, incluso a quienes estaban en condiciones de colaborar.
Colombo también contó que la relación con el gobierno se mantiene en diálogo, especialmente con el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, expresó su deseo de que pronto puedan reunirse con el presidente Javier Milei, quien hace más de dos años no recibe a la cúpula de la Iglesia. Además, mencionó que hay posibilidades de que el Papa Francisco visite el país en un futuro cercano.
¿Qué significa esto para la Argentina?
Estas declaraciones muestran que, más allá de la política, la Iglesia está muy atenta a cómo las decisiones del Estado afectan a la población más vulnerable. La tensión entre el poder político y la iglesia revela un momento de inquietud social y una búsqueda de diálogo para enfrentar los desafíos económicos y sociales que atraviesa el país.




