Una noche que quedó en la memoria de todos

Era diciembre de 1975, la última semana del año en la Argentina. La paz que parecía reinar en el país se rompió de golpe cuando un grupo de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacó un importante arsenál en Monte Chingolo, en el Gran Buenos Aires. La operación fue uno de los golpes más duros que sufrió la guerrilla en esa época y marcó un antes y un después en la historia de la resistencia armada del país.

¿Qué pasó en Monte Chingolo?

El 23 de diciembre, más de 200 guerrilleros lanzaron un ataque masivo contra el Batallón de Arsenales 601, un lugar estratégico que almacenaba más de 20 toneladas de armas. La acción fue un verdadero infierno: relámpagos de fuego, explosiones y disparos cruzados invadieron la noche, iluminando el cielo de Monte Chingolo. La guerrilla buscaba apoderarse de ese arsenal para fortalecer su lucha contra el gobierno y las fuerzas militares, que en ese momento estaban en plena tensión política y social.

El ataque no fue sorpresivo para las fuerzas militares, que estaban preparadas para responder. Según Marcelo Larraquy, un experto en historia militar, la información sobre el plan ya circulaba entre los altos mandos desde días antes. Sin embargo, la estrategia de los guerrilleros fue lanzar el asalto de todas formas, confiando en su capacidad de sorprender a los soldados, pero la respuesta fue rápida y contundente.

La respuesta militar y la masacre

Desde el primer momento, las fuerzas armadas respondieron con toda su fuerza: helicópteros, aviones y tanques rodearon el arsenál y comenzaron una serie de ataques que duraron horas. La batalla fue brutal y desigual. La guerrilla fue atrapada en una ratonera, y aunque intentaron resistir, muchos de sus combatientes fueron heridos o capturados.

La noche terminó con una retirada forzada de los guerrilleros, pero no sin un alto costo. La cifra oficial de muertos en ese operativo varió con el tiempo, pero se calcula que entre 100 y 150 guerrilleros murieron durante la ofensiva, además de varios heridos y personas desaparecidas. La masacre fue considerada la peor de la historia guerrillera argentina y generó un profundo impacto en la opinión pública y en las fuerzas armadas.

¿Quién traicionó a la guerrilla?

El éxito de la operación se atribuyó a la delación de un infiltrado llamado Rafael Jesús Ranier, apodado “El Oso”. Este hombre, que en realidad no era parte de la guerrilla, había trabajado en la logística del ERP y fue quien alertó a las fuerzas militares sobre el ataque inminente. Ranier, que había sido peronista y tenía antecedentes en la Policía Bonaerense, recibió una jugosa recompensa por su traición: unos 10 mil dólares de la época.

Tras su captura, fue sometido a un juicio por un Tribunal Revolucionario del PRT y el ERP, que decidió condenarlo a muerte. Sin embargo, luego de varias sesiones de interrogatorio, Ranier admitió ser un infiltrado del Ejército, encargado de recopilar información para destruir la organización guerrillera. La historia de su traición quedó marcada como uno de los golpes más duros a la resistencia armada.

El final del traidor y las heridas abiertas

El día de Navidad de 1975, Ranier fue ejecutado por un grupo de militantes. Su cuerpo apareció en un descampado con un cartel que lo acusaba de traidor. La ejecución evidenció la gravedad de la derrota y la desconfianza interna en las filas guerrilleras. La derrota en Monte Chingolo fue un duro golpe para el ERP y sus organizaciones aliadas, que vieron cómo uno de sus objetivos militares más importantes se esfumaba en una noche de fuego y traiciones.

Este episodio quedó en la historia como un recordatorio de los peligros de la lucha armada y las consecuencias de la infiltración y la traición en tiempos de conflicto. La masacre y el enfrentamiento en Monte Chingolo marcaron un momento clave en la historia de la guerrilla argentina y en el camino hacia la dictadura militar que vendría unos meses después.

Reflexión final

A 50 años de aquel episodio, la historia sigue recordando las heridas abiertas, las decisiones equivocadas y las traiciones que marcaron esa época. La lucha por un país mejor fue atravesada por la violencia, pero también por las lecciones que aún hoy nos ayudan a entender cómo se forjan los momentos de crisis y cambio en una nación.