Un futbolista de corazón que dejó huella en Argentina y más allá
¿Alguna vez escuchaste hablar de Carlos Horacio Salinas? Conocido como «el Loco», este futbolista tucumano fue mucho más que un simple jugador: fue una figura que marcó una época en el fútbol argentino de los años 70 y 80. Su historia está llena de altas emociones, momentos de gloria y algunas tormentas que casi lo dejan fuera del deporte que tanto amaba.
De barrio humilde a la gloria internacional 🌎🏆
Salinas nació en San Miguel de Tucumán, en un barrio llamado Ciudadela, y desde chico mostró que su destino era jugar al fútbol. Proveniente de una familia sencilla —hijo de Angélica y Francisco, y el menor de siete hermanos—, su talento pronto trascendió las fronteras de su ciudad natal. A los 15 años, ya destacaba en las inferiores de Gimnasia en Jujuy, y en 1973 tuvo un momento clave: un amistoso con la Selección Fantasma, que se preparaba para las eliminatorias ante Bolivia en La Paz. La rompió y en apenas dos semanas, recibió llamadas de River y San Lorenzo para probarse.
El salto a Boca y la consagración en 1978 ⚽🥇
Su talento llamó la atención del técnico Juan Carlos Lorenzo, que lo llevó a Boca en 1978. A esa edad, Salinas ya jugaba en la Primera División, y en su primer año en el club, fue parte de un equipo que hizo historia. Participó en las finales internacionales, anotó goles en todos los partidos importantes y dejó una marca imborrable al convertir un gol en la final de la Copa Intercontinental contra Borussia Mönchengladbach en Alemania. Ese partido, que terminó en triunfo para Boca, fue uno de los picos más altos de su carrera.
Un estilo de juego intenso y una personalidad controvertida 🔥🤔
El «Loco» Salinas no era solo talento, también tenía carácter. Era hábil, inteligente, y muy peleador. Su ardor en la cancha a veces lo llevó a perder los estribos, como en 1978, cuando fue suspendido 25 partidos por agredir al árbitro Abel Gnecco. Pero cuando lograba controlar su temperamento, su juego se volvía muy positivo, y en partidos clave fue un engranaje fundamental. Además, su entrega total y su carácter bravío le valieron el respeto de muchos y también algunas polémicas.
Un recorrido por varios clubes y momentos de tensión ⚽🔄
Tras su paso por Boca, Salinas jugó en otros equipos como Independiente, donde en 1981-82 disputó 22 partidos y convirtió 6 goles. En ese club, tuvo un momento especial: en un partido contra San Lorenzo, convirtió un penal que aseguró la victoria de su equipo y dejó al Ciclón en el descenso. También pasó por Colombia, en clubes como Independiente Medellín y Deportivo Pereira, y en Estados Unidos, donde jugó indoor soccer en Miami. Su carrera terminó en 1987 en Perú, en Deportivo Junín.
Problemas personales y momentos oscuros 😔🧠
La vida de Salinas no fue solo fútbol. En sus últimos años, enfrentó varias dificultades, incluyendo un ingreso a la cárcel en 1987 por un cargo relacionado con drogas, del que fue exonerado. También intentó quitarse la vida en 1988, pero fue salvado por sus familiares. En sus propias palabras, siempre negó tener problemas con el alcohol y aclaró que los rumores sobre su intento de suicidio no eran ciertos.
Un legado de pasión y lucha 💙🖤
Salinas fue padre de dos hijas y abuelo de tres nietas. Vivió con intensidad, disfrutó de su familia y mantuvo un departamento en el barrio de Caballito, donde residió en sus últimos años. El apodo de «Loco» le quedó por su carácter impredecible, su amor por Boca y por hacer cosas fuera de lo común, como aparecer en River con la camiseta del club rival o pelearse en las canchas con rivales y hasta con su propio capitán.
Su despedida y legado para el fútbol
Este martes 1° de septiembre de 2026, el mundo del fútbol se despide de Carlos Horacio Salinas, un jugador que entregó todo en la cancha y que dejó una huella imborrable en la historia del deporte argentino. Su talento, pasión y esa chispa de locura que lo caracterizaba serán siempre recordados por quienes disfrutaron de su fútbol y su vida llena de altibajos, pero siempre con el corazón puesto en la pelota.




