Un actor que dejó huella en el país y en nuestro corazón
La noticia de la muerte de Robert Duvall, a los 93 años en su casa de Virginia, impactó a Hollywood y también a Argentina. Es que pocos actores internacionales tuvieron una relación tan cercana con nuestro país como él. No solo vino a filmar en varias oportunidades, sino que también se enamoró de la cultura local, especialmente del tango, y dejó un legado que trasciende las pantallas.
¿Cómo empezó su vínculo con Argentina? 🎣💃
Su llegada a Argentina en los años 90 fue casual y sencilla. En 1996, mientras buscaba flores en una panadería cerca del Plaza Hotel, conoció a Luciana Pedraza, quien en ese momento organizaba eventos. La casualidad fue que Pedraza, que también nació en enero —él, en 1931, y ella en 1972—, fue quien lo invitó a una fiesta. Así comenzó una relación que culminaría en matrimonio en 2004.
Antes de eso, Duvall ya había visitado nuestro país como turista, disfrutando de la pesca en los lagos del Sur. Pero su vínculo se profundizó tras casarse con Pedraza, argentina de Salta y nieta de la pionera de la aviación del país, Susana Ferrari Billinghurst.
El cine y el tango: una pasión que cruzó fronteras 🎥🎶
Uno de los hitos de su relación con Argentina fue su incursión en el mundo del cine local. En 2007, dirigió y protagonizó la película Assassination Tango, que exploraba nuestro género musical y la cultura del tango. Luciana Pedraza fue coprotagonista, y juntos viajaron a Mar del Plata para presentar el filme en el festival de cine. La película, con música de Luis Bacalov y fotografía de Félix Monti, cuenta la historia de un matón de Brooklyn que, en Buenos Aires, se enamora del tango y de una bailarina local.
En su relato, Duvall expresó que su interés por el personaje surgió de una experiencia personal. Durante un viaje a un restaurante neoyorquino, alguien le mostró un perfil de un asesino a sueldo, lo que le inspiró a crear su personaje. Además, buscó mostrar una Buenos Aires más auténtica, evitando las típicas postales turísticas, y enfocándose en callejones y esquinas que reflejaban un lado más clandestino de la ciudad.
Reconocimientos y amor por el tango 🇦🇷❤️
En 2003, Duvall recibió el título de Académico Honoris Causa del Tango por la Academia Nacional de Tango, en reconocimiento a su labor para promocionar el género en Estados Unidos. También fue distinguido como Embajador del Tango por la Fundación Pro Academia Nacional del Tango, por apoyar la difusión del género en todo el mundo.
El actor y su esposa instalaron incluso una academia de tango en Estados Unidos, porque defendían que Argentina sigue siendo la cuna del género. Duvall opinaba que, aunque en otros países bailan bien, en Argentina el tango tiene una improvisación y una esencia que no se encuentra en ningún otro lugar. Para él, entender y aprender el tango de verdad solo podía hacerse en su origen.
Una estancia en Salta y la pasión por la historia 🇦🇷
La pareja también disfrutaba mucho de la provincia de Salta, donde compraron y restauraron una estancia centenaria llamada La Casa de los Jazmines. La convirtieron en un hotel boutique y, durante años, recibieron visitas de figuras famosas como Brad Pitt y Richard Gere. Luego, vendieron el lugar a un inversor francés, que lo transformó en parte de su cadena de alojamientos.
Lo que opinaba de su experiencia en Argentina 🎬✨
Duvall valoraba mucho su trabajo en nuestro país, destacando la creatividad de los técnicos argentinos. En sus palabras, ellos estaban entre los mejores del mundo y era una lástima que muchas producciones internacionales no aprovecharan esa calidad, prefiriendo traer profesionales de afuera. Además, resaltó la calidad del trabajo del director de fotografía Chango Monti, con quien trabajó en La peste.
Su visión sobre el cine en Argentina mostraba respeto y admiración por la talento local, y una crítica a la pérdida de la espontaneidad en el baile y en la cultura del tango, que consideraba fundamental para entender esa tradición.
Un legado que trasciende el tiempo y las fronteras 🌎🎞️
La historia de Robert Duvall en Argentina es la de un artista que se enamoró de nuestro país, de su cultura y de su gente. Su paso por aquí dejó aprendizajes, amistad y un ejemplo de cómo el arte puede unir culturas y corazones. Sin dudas, su legado seguirá vivo en cada rincón donde el tango suena y en cada película en la que participó, reflejando esa pasión que lo convirtió en un argentino más, aunque solo fuera por unos años.




