Un nuevo capítulo en la pelea por el control cultural
En la provincia de Buenos Aires, la política está moviendo fichas con fuerza. Mientras Axel Kicillof impulsa la creación de un «INCAA bonaerense» para potenciar la cultura local, Javier Milei y su gobierno en Nación toman medidas que parecen ir en dirección opuesta. La tensión entre ambas fuerzas no solo se nota en las palabras, sino en cómo deciden administrar el dinero y los recursos destinados a la cultura y el cine.
El nuevo «INCAA bonaerense»: ¿una respuesta a la falta de apoyo?
En 2024, la industria audiovisual en la provincia no recibió fondos del Instituto de Artes Audiovisuales (INCAA), que históricamente financiaba películas, cortos y documentales. La promoción y el financiamiento quedaron prácticamente congelados en ese organismo estatal. Para compensar esa situación, Kicillof firmó una ley que crea un Consejo de Promoción de la Actividad Audiovisual en Buenos Aires, que dependerá del Instituto Cultural provincial.
Este nuevo organismo aún debe ponerse en marcha, pero ya tiene un presupuesto inicial de unos 626 millones de pesos, que se actualizará cada año según la inflación y las entradas de cine en la provincia. Además, puede sumar fondos de organismos internacionales, donaciones y otras fuentes. La idea es que, para 2026, esta iniciativa empiece a dar sus primeros frutos y ayude a que la cultura audiovisual local vuelva a tener un impulso fuerte.
¿Qué significa esto para la industria del cine?
Desde distintos sectores del ámbito cinematográfico celebraron la sanción de esta ley. En redes sociales, figuras como el actor Pablo Echarri expresaron su apoyo, destacando que esta iniciativa puede fortalecer la cultura argentina y generar empleo genuino. La expectativa es que, con estos cambios, se vuelva a promover la producción de películas y contenidos locales, algo que el gobierno nacional, bajo la administración de Milei, parece haber dejado de lado.
¿Y qué pasa en Nación? 🏛️
El gobierno de Milei decidió eliminar fondos y cambios en la ley de fomento cinematográfico. Entre las medidas, se estableció que las películas nacionales solo recibirán subsidios si demuestran una cierta cantidad de audiencia en salas, y se eliminó la financiación anticipada para producciones en medios electrónicos. En resumen, sin espectadores, no hay dinero para la producción.
El recorte en los fondos y la eliminación de programas en esta área reflejan una política que prioriza el mercado y la rentabilidad, en contraposición con la visión de Kicillof, que busca fortalecer la cultura a través de un Estado más activo y presente.
Presupuesto y prioridades: ¿Qué dice cada uno? 💰
El presupuesto de la provincia de Buenos Aires para 2024 contempla casi 1,3 billones de pesos en obras públicas, pero el gobierno libertario eliminó esa partida. En cambio, destinó 1,7 billones a políticas con perspectiva de género, un aumento del 21% respecto al año pasado. La cultura, en cambio, quedó relegada en las prioridades, con recortes en fondos y programas específicos.
Por su parte, Kicillof apuesta por fortalecer la cultura local. La ley que crea el Instituto Cultural y el Consejo de Promoción audiovisual asigna fondos importantes y busca crear plataformas digitales, como BaFilma, para que las películas producidas en la provincia tengan más visibilidad y acceso.
¿Qué implica todo esto para los que aman el cine y la cultura?
La diferencia en las políticas refleja una visión opuesta: mientras Kicillof busca que la cultura sea un motor de desarrollo y identidad, Milei parece optar por reducir el apoyo estatal, confiando en que el mercado se encargue del resto. La creación del Registro Único de la Actividad Audiovisual y la promoción de festivales y salas de cine buscan fortalecer la producción local y la conservación del patrimonio audiovisual.
Pero la verdadera pregunta es: ¿qué futuro tendrá el cine argentino en un escenario donde la financiación pública se reduce y se priorizan otros gastos? La película todavía está en cartelera y solo el tiempo dirá si estas políticas logran levantar la industria o si, por el contrario, se vean afectadas las historias que la hacen única.
En definitiva, una lucha por el control y la memoria cultural 🎥🔥
Lo que está en juego no es solo el dinero, sino la posibilidad de contar nuestras historias, de mantener viva la memoria audiovisual y de promover una cultura que refleje nuestras raíces. La guerra por el presupuesto y las políticas culturales en Argentina sigue en marcha, y cada decisión puede marcar la diferencia entre un cine fortalecido o uno en crisis.




