Una jugada que dividió opiniones en la Bombonera
En la séptima fecha del Torneo Clausura 2026, la Bombonera fue escenario de una jugada que todavía da que hablar. Durante el partido entre Boca y Lanús, se vivió un momento que despertó dudas sobre cómo los árbitros manejan las decisiones en el fútbol argentino.
El momento de la polémica 🔥
Todo empezó en el primer tiempo, cuando Sasha Marcich, jugador de Lanús, recibió un pase largo desde la defensa. Leonel Flores, de Boca, llegó tarde a disputar la pelota y, en su intento, le hizo una entrada fuerte y peligrosa cerca de la rodilla del rival. La acción terminó con Marcich en el suelo, impactado por la entrada del jugador de Boca.
El árbitro Pablo Dóvalo, que estuvo muy cerca, no dudó en sancionar la falta y le mostró una tarjeta amarilla a Flores. Pero aquí empieza lo interesante: Germán Delfino, en el VAR, decidió no llamar a Dóvalo para revisar la jugada. ¿Por qué? Porque, según la interpretación inicial, la infracción no parecía tan grave como para justificar una tarjeta roja.
¿Fue justo el fallo? ⚖️
La decisión generó polémica. La repetición de la jugada mostró que la entrada de Flores fue sobre la parte alta de la pierna de Marcich, lo que puede considerarse una conducta temeraria. Pero la gran duda fue si la fuerza y la intensidad de la entrada justificaban una expulsión, o si, por el contrario, solo merecía la amarilla.
Desde algunos ángulos y en cámara lenta, la acción puede parecer más grave de lo que fue en vivo. La discusión no solo pasa por la interpretación del árbitro en ese momento, sino también por cómo el VAR evaluó la jugada. La pregunta clave es si Delfino tuvo los elementos necesarios para pensar que la acción fue tan peligrosa como para cambiar la tarjeta amarilla por una roja.
¿Qué dice la reglamentación? 📜
En el fútbol, la diferencia entre una falta y una falta grave que merece expulsión puede ser sutil. Si Dóvalo hubiera decidido expulsar a Flores en el campo, habría tenido argumentos sólidos para justificar esa decisión. Sin embargo, al no hacerlo, la jugada quedó en una especie de zona gris, donde la interpretación puede variar según quién la analice.
El VAR, en este caso, optó por no intervenir, ya que la acción no fue considerada un error claro y evidente. La decisión final quedó en manos del árbitro en el campo, quien interpretó que la falta, aunque fuerte, no ameritaba la expulsión.
¿Y qué pasa con la transparencia en las decisiones? 🔍
La Dirección Nacional de Arbitraje, dirigida por Federico Beligoy, rara vez hace públicos los audios entre los árbitros y el VAR. En esta ocasión, sería interesante conocer qué argumentos tuvo Delfino para decidir que no hacía falta revisar la jugada. Esto ayudaría a entender si la decisión fue basada en una interpretación reglamentaria o si simplemente se dejó pasar.
¿Qué nos deja esta situación? 🤔
Al final, la jugada refleja lo difícil que es tomar decisiones en tiempo real y en un deporte tan rápido como el fútbol. La línea entre una falta que puede ser peligrosa y una jugada que solo requiere una amonestación puede ser muy delgada.
Lo importante es que este tipo de incidentes abre el debate sobre cómo mejorar la toma de decisiones y la transparencia en los arbitrajes. La tecnología está ahí para ayudar, pero también necesita reglas claras y comunicación efectiva para evitar que jugadas polémicas como esta vuelvan a dividir opiniones en los partidos.




