Un regreso con corazón abierto y una obra que emociona

Julieta Díaz volvió a las tablas con la obra Las Hijas, una comedia que toca temas profundos como el cuidado de los padres con Alzheimer y las relaciones familiares. La obra, reestrenada en la calle Corrientes por su gran éxito, también marca el debut de Adrián Suar como director teatral. En la sala Picasso del Paseo La Plaza, Julieta comparte escenario con Soledad Villamil y Pilar Gamboa, formando un trío de actrices que transmiten una química impresionante.

De la pantalla a la escena: el arte de estar presente

Julieta describe su personaje, Majo, una psiquiatra con una dualidad entre su adultez y su lado más infantil, un contraste que disfruta interpretar. La actriz destaca la importancia de la presencia en escena, la conexión genuina con sus compañeras y la responsabilidad que implica el trabajo en equipo. Además, resalta cómo Adrián Suar, con su estilo exigente y cercano, logra armar un grupo de trabajo que fluye naturalmente.

El poder de la emoción y la realidad familiar

La obra logra una montaña rusa emocional, donde risas y lágrimas se cruzan en una misma función. La historia invita a reflexionar sobre qué significa cuidar a los padres y cómo cambian las dinámicas familiares en esas etapas de la vida. Julieta comparte que esta experiencia le resultó muy personal, especialmente por el cuidado de su hija Elena, que nació con parálisis cerebral y epilepsia secundaria. Ella destaca que su ex pareja, el padre de su hija, se hace cargo de su parte en la crianza, pero que muchas mujeres enfrentan esa realidad sin ayuda del Estado.

Un vistazo a la vida privada y a sus causas sociales

Fuera del escenario, Julieta no solo actúa, también expresa su compromiso con causas que le parecen importantes. Desde derechos humanos y discapacidad hasta feminismo y medio ambiente, su postura es clara: la política no la detiene para defender lo que cree. Hace poco, lanzó una canción llamada Buscamos, que forma parte de su nuevo proyecto musical junto al uruguayo Diego Presa. Para ella, lo más valioso en esta etapa son los afectos, la salud y estar atenta al mundo que la rodea.

¿Por qué no volvió a ser mamá?

El tema de la maternidad y su decisión de no tener más hijos también forma parte de su historia. A los 37 años, tuvo a Elena, quien a los seis meses sufrió una lesión que la llevó a desarrollar epilepsia y parálisis cerebral. Julieta explica que su hija, a pesar de las dificultades, está muy bien, y que su ex pareja se hace cargo de su parte en la crianza. La actriz reconoce que no pensó en volver a ser madre, y que la decisión de tener solo una hija fue por elección, no por miedo.

Los desafíos con su familia y los cambios en su vida

El estado de salud de su papá, Ricardo Díaz Mourelle, también la afectó profundamente. Cuando tuvo que bajarse de varios proyectos, incluyendo la serie Yiya, fue por motivos familiares: su papá sufrió un ACV y actualmente está en rehabilitación. Julieta comparte que, a medida que pasa el tiempo, entiende mejor qué significa cuidar a los seres queridos y la importancia del acompañamiento familiar.

Amor y misterio: ¿quién es su nuevo compañero?

En cuanto a su vida amorosa, Julieta mantiene un perfil reservado pero dejó entrever que está en una nueva etapa. En 2017, se separó de Brent Federighi, y después tuvo relaciones con Juan Matías “Tute” Loiseau y Gervasio Troche. Sin embargo, en 2026, una foto en un programa de TV mostró a la actriz besando a un hombre en Mar Azul, confirmando que volvió a apostar por el amor. La pareja, llamada Martín, tiene 52 años y es docente de secundaria. Ella misma comentó que lo conoció por azar, gracias a “el azar del algoritmo”, y que llevan seis meses juntos.

Julieta prefiere no dar muchos detalles todavía, pero asegura que si la relación se profundiza, no dudará en contar toda la historia. Mientras tanto, pide tiempo para que esa historia tenga raíces sólidas antes de hacerla pública.

Reflexión final: humor, amor y compromiso

Como en su obra y en su vida, Julieta Díaz reafirma que el humor es una herramienta clave para afrontar los desafíos. La risa y las lágrimas, dice, van de la mano, y el desdramatizar ayuda a sobrellevar las dificultades. A sus 48 años, la actriz continúa mostrando que, más allá de la fama, su vida está marcada por una profunda conexión con sus valores, su familia y su pasión por el arte y la justicia social.