Un mensaje que marcó un momento clave en la historia argentina ✨
El viernes 22 de febrero de 1946, en una Argentina convulsionada por la política y las movilizaciones sociales, la voz de Juan Domingo Perón resonó en las radios del país con un mensaje que aún hoy se recuerda. En ese momento, justo en la frontera entre el cierre de campañas y el inicio de las elecciones, el entonces candidato presidencial dirigió un consejo directo a los trabajadores del campo y a todos los que estaban por votar.
Perón, con un tono cercano y paternal, les pidió que no asistieran a ninguna fiesta organizada por los patrones el día 23, y que al día siguiente, temprano, tomaran las medidas necesarias para llegar a votar. Su llamado fue claro: no dejarse intimidar, romper cualquier obstáculo y cumplir con el deber cívico. En sus palabras, instaba a romper las cadenas y pasar a la acción, en un momento donde muchos patrones estaban dispuestos a cerrar las tranqueras con candados para impedir que los peones ejercieran su derecho al voto.
El contexto político y las alianzas 🚜🤝
En esa campaña, Perón había logrado consolidar al Partido Laborista, que agrupaba a sectores disidentes, intelectuales, artistas y algunos radicales, todos apoyando su candidatura con el objetivo de transformar la Argentina. Junto a su compañero de fórmula, Hortensio Quijano, enfrentaba a la unión de radicales y conservadores que conformaban la Unión Democrática, un conglomerado que agrupaba a partidos tradicionales y que buscaba frenar el avance del movimiento peronista.
Desde que asumió como Secretario de Trabajo y Previsión en 1943, Perón había impulsado cambios sociales profundos. En 1944, logró que se aprobara un estatuto que garantizaba derechos laborales a los peones rurales, como mejores jornales, descanso dominical y vacaciones pagas. Estos avances no solo mejoraban las condiciones de vida de miles de trabajadores rurales sino que también contenían un gran caudal de votos en espera de ser expresados en las urnas.
El discurso en la campaña y la lucha contra la oligarquía 🐮
Perón no dudaba en confrontar a la oligarquía rural, a la que llamaba con dureza: la acusaba de ser una oligarquía con olor a bosta, en referencia a su dominio sobre la riqueza del campo. Desde sus discursos, buscaba movilizar a los sectores humildes y a la clase media naciente, que veía en él un líder capaz de cambiar sus vidas y de darles reconocimiento político.
El movimiento campesino y obrero, además, había comenzado a manifestarse en las calles. La Marcha de la Constitución y la Libertad, en septiembre de 1945, fue un claro ejemplo. Con más de 200.000 personas en las calles de Buenos Aires, reclamaban por el retorno a la normalidad democrática y por la liberación de Perón, que en ese entonces todavía estaba detenido en la Isla Martín García. La movilización fue un claro signo de la fuerza social que empezaba a consolidarse.
El papel de EE.UU. y la estrategia de la campaña 🎙️🌎
En medio de esa tensión política, apareció un actor que jugaría un papel decisivo: el embajador estadounidense, Spruille Braden. Llegado al país en 1945, se convirtió en uno de los principales opositores a Perón. Desde el inicio, criticó las reformas sociales del movimiento y alimentó el rechazo en sectores conservadores y en la élite económica.
Braden no solo hizo discursos y campañas en contra; también fue protagonista de incidentes que aumentaron la tensión. En una reunión con Perón, el entonces secretario de Trabajo le acusó directamente de representar intereses económicos que buscaban desestabilizar el gobierno y que, si se atrevían a actuar, la pelea podría terminar en violencia y sangre. La tensión escaló y, en Washington, se decidió lanzar el llamado «Libro Azul», una publicación que acusaba a Perón de tener afinidades nazifascistas, intentando desacreditar su liderazgo.
Pero la estrategia no fue exitosa para EE.UU. y, en realidad, terminó fortaleciendo a Perón. La campaña de desprestigio no logró frenar su popularidad, que se reflejaba en las urnas. El eslogan «Braden o Perón» fue un éxito político, que sintetizaba la disputa entre la influencia extranjera y el movimiento social que Perón representaba.
El día de la victoria y el comienzo de una nueva etapa ✊
El 24 de febrero de 1946, en un acto con una participación del 81,25%, más de 1.4 millones de argentinos votaron por Perón y Quijano. La fórmula obtuvo más votos que sus oponentes, marcando el inicio de una era política que cambiaría para siempre la historia del país. Aunque la elección no fue de inmediato reconocida, el triunfo fue claro y contundente.
El 17 de octubre de ese mismo año, miles de trabajadores y militantes se volcaron a las calles para liberar a Perón de la prisión y consolidar su liderazgo. La movilización popular fue la base del poder que Perón construiría con políticas laborales, sociales y una fuerte alianza con sindicatos, la Iglesia y el Ejército. La Argentina empezaba a dar un giro definitivo, impulsada por un movimiento que surgió desde las bases y que, con el tiempo, sería uno de los más influyentes en su historia moderna.
Un legado que aún se siente 🔥
Setenta y tantos años después, ese día en 1946 sigue siendo un símbolo de participación y cambio social. La historia de Perón, sus discursos y las movilizaciones de la época revelan cómo una elección puede transformar un país y cómo la voluntad popular puede desafiar a las élites y a los poderes extranjeros. La Argentina que nació en aquel 24 de febrero, con la fuerza de sus trabajadores y campesinos, sigue siendo un ejemplo de cómo la política puede ser un instrumento de transformación profunda.




