De la lucha en singles a la cima en dobles: la historia de Guido Andreozzi 🚀
Guido Andreozzi fue un jugador que dejó su huella en el tenis argentino. Con una carrera llena de esfuerzo y logros, logró conquistar nueve títulos en Challenger, jugar en los cuatro Grand Slams y llegar a estar en el puesto 70 del ranking mundial en 2019. Sin embargo, en ese momento, una lesión en el hombro derecho lo cambió todo, llevándolo a tomar una difícil decisión: retirarse. Pero la pasión por el deporte nunca se apagó.
Un giro inesperado y un nuevo comienzo en el dobles 🎯
Luego de estar seis meses completamente fuera del circuito, Guido decidió volver. Pero esta vez, con una mirada diferente: apostar por el dobles. La oportunidad surgió tras un encuentro casual con Gastón Etlis, exentrenador de su etapa de singles. La charla fue clave para que Guido se animara a cambiar de especialidad y poner en marcha una nueva etapa en su carrera.
“Con Gastón hablamos de encontrarle una motivación en el dobles, de volver a ponerme nuevos objetivos”, contó Andreozzi en una nota con Clarín. La decisión no fue al azar: desde el primer momento, se puso metas altas. Quería hacer lo mejor posible, soñar en grande y luchar por grandes resultados. La mentalidad cambió y eso se notó en sus partidos.
¿Qué diferencia al dobles del singles? 🧐
El cambio de una modalidad a otra no fue solo de mentalidad, también de estilo. Guido explicó que el dobles es mucho más dinámico y estratégico. En esta modalidad, las jugadas se miden en segundos, y la efectividad es clave. La presión es diferente, y hay que ser más agresivo, tener una buena coordinación con el compañero y pensar en cada movimiento como si fuera una jugada matemática.
“El dobles requiere una elección más inteligente, un armador de jugadas y una comunicación constante”, agregó. Y en ese camino, Guido fue perfeccionando aspectos que en singles ya tenía, como su derecha y saque, pero incorporando nuevos elementos, como la técnica en la red y la posición en la cancha.
La importancia del compañero y la mentalidad en equipo 🤝
Uno de los mayores cambios fue entender que en dobles no todo depende solo de uno. La confianza en el compañero y la capacidad de trabajar en equipo son fundamentales. Guido contó que al principio fue un desafío confiar en alguien más y que el resultado no siempre dependía solo de su rendimiento. “Son un equipo, sos hermano en la cancha y lo que le pasa a uno, nos pasa a los dos”, explicó.
Ver a Horacio Zeballos, otro argentino que hizo la transición del singles al dobles y logró mucho éxito, sirvió como inspiración. Guido reflexionó que si se trabaja duro y con paciencia, también puede llegar a ese nivel.
Mucho más que una revancha: sueños cumplidos y nuevos objetivos ✨
En esta segunda etapa, Guido ha logrado cosas que en su carrera individual quizás no llegó a vivir. Ganar en Indian Wells, uno de los torneos más importantes del circuito Masters 1000, fue un momento especial. Además, con su compañero Manuel Guinard, alcanzaron las semifinales en Montecarlo y los cuartos en Barcelona, demostrando que la confianza y el trabajo en equipo dan resultados.
“Ganarlo fue una felicidad enorme y todavía no caigo de que estoy en el top 20 del mundo en dobles”, comentó Guido con entusiasmo. Pero sus sueños no terminan ahí: quiere ser número 1, ganar un Grand Slam y jugar en el Masters de fin de año. Para él, estos son metas alcanzables si sigue entrenando con la misma pasión y compromiso.
La Copa Davis, un sueño hecho realidad 🇦🇷
En febrero, Guido cumplió otro sueño: jugar en la Copa Davis. La experiencia en Busan, Corea del Sur, fue dura pero valiosa. La gente en Argentina lo apoyó muchísimo, y en Buenos Aires, su regreso al estadio fue una locura. “Es lindo que se valore el esfuerzo que uno hace”, expresó Guido, feliz de representar a su país en un torneo tan importante.
¿Un futuro con más desafíos? 🏆
Guido no se pone límites y se ve jugando hasta los 40 años si su cuerpo y su nivel se lo permiten. Tiene sus metas claras: ser número 1, ganar un Grand Slam y seguir disfrutando del tenis. “Voy por todo”, afirma con determinación. La historia de Guido Andreozzi es una muestra de que nunca es tarde para reinventarse y que, con pasión y esfuerzo, los sueños pueden hacerse realidad.




