Fito Páez, un ícono que no para de brillar en su tierra natal 🌟

La noche en Rosario fue especial. La Universidad Nacional de Rosario le entregó a uno de sus músicos más queridos, Fito Páez, el título de Doctor Honoris Causa en un acto que se vivió con mucha emoción en el Espacio Cultural Universitario (ECU). La sala estaba repleta de amigos, estudiantes, docentes, autoridades y el público en general, todos juntos para celebrar la carrera y la influencia de este artista que ha trascendido generaciones.

Un acto cargado de significado y recuerdos 💬

El rector de la UNR, Franco Bartolacci, abrió la ceremonia con palabras que resaltaron la importancia de la expresión artística y cultural en la sociedad. Luego, Fito tomó la palabra para compartir su historia personal. Recordó a su tía Charito, en Villa Constitución, y destacó cómo la expresión es esencial para la humanidad. De manera sencilla y cercana, dijo que no se puede monetizar ni hacer un «Spinetta con IA» —refiriéndose a la creatividad auténtica que surge del alma, sin intermediarios tecnológicos.

Honestidad artística y reconocimiento colectivo 🎙️

Fito expresó que su esencia sigue intacta: «Soy el hijo de mi madre y mi padre, y también el padre de mis hijos». Además, habló sobre la honestidad en la música y en la vida: «Lo que no se negocia es cuando estás solo en tu habitación. Quienes se dejan intervenir, no pueden pertenecer a las causas más nobles». Con humildad, agradeció a los artistas que lo influyeron, como Baglietto, Abonizio, Fandermole y Liliana Herrero, y remarcó que este reconocimiento no es solo para él, sino para toda una comunidad que, en tiempos difíciles, tuvo el coraje de crear música en plena dictadura.

Un homenaje en forma de concierto 🎸🎤

Tras recibir su diploma, Fito sorprendió a todos con un concierto que fue un viaje por su historia musical. La banda, formada especialmente para esta ocasión y compuesta por músicos rosarinos —Matías Galasso en piano y teclados, Ricardo Vilaseca en teclados, Leandro Pagura en bajo, Agustín Borsini en batería y Guido Luján en guitarra— interpretó canciones emblemáticas y algunos hits que marcaron su carrera.

El repertorio incluyó temas como «Tratando de crecer», un clásico de la época de la Trova Rosarina, y «Mirta de Regreso» de Adrián Abonizio, que data de 1982. También no faltó «Mariposa Tecknicolor» y «Caminando por Rosario», que abrió la jornada. La noche fue una verdadera fiesta para los fanáticos, que vibraron con cada canción y con la energía de un artista que nunca deja de crear.

Colaboraciones y recuerdos con amigos 🎶🤝

Durante el concierto, Fito compartió escenario con dos grandes amigos musicales. Coki Debernardi, con quien interpretó «Linyera», y Carlos Vandera, que acompañó en «A la casa». Esos momentos mostraron la amistad sólida y el respeto que une a estos músicos, que han sido parte de su historia y su crecimiento artístico.

Un cierre emotivo y lleno de historia

El momento culminante fue cuando Fito interpretó «La vida es una moneda», uno de sus primeros éxitos con la Trova Rosarina. Antes, había tocado temas como «Caminando por Rosario» y «Mariposa Tecknicolor», canciones que no solo representan su trayectoria, sino también la identidad musical de la ciudad que lo vio crecer.

El acto en Rosario no solo fue un reconocimiento a su carrera, sino también un homenaje a toda una generación que hizo historia en tiempos difíciles. Fito Páez, con su música y su palabra sencilla, reafirmó su compromiso con la honestidad artística y la cultura popular, dejando claro que su obra sigue vigente y que su historia continúa escribiéndose en cada escenario y en cada nota.