El superávit que parece un logro, ¿esconde problemas?

Recientemente, el Gobierno anunció que en mayo Argentina volvió a registrar un superávit primario de 1,9 billones de pesos y un superávit financiero de 478 mil millones. Esto suena bien, ¿no? Pero la realidad detrás de estos números puede ser otra. Los datos oficiales muestran que una parte importante de ese equilibrio fiscal no se logró solo con más recursos o una economía más fuerte, sino que tiene un costo muy alto: el deterioro de las cuentas de las provincias.

¿De dónde salió ese superávit? 🚨

El secretito está en que la mayoría del ajuste fiscal —la reducción de gastos y aumento de recursos— fue soportado por las provincias. ¿Por qué? Porque el Gobierno nacional redujo transferencias y recortó gastos, pero esas medidas afectaron a los gobiernos provinciales, que también tienen que administrar los servicios esenciales que todos usamos, como salud, educación y seguridad.

Mientras tanto, los recursos que reciben las provincias no aumentaron mucho. Los datos muestran que, entre 2024 y 2025, las provincias lograron subir sus ingresos en apenas un 3,4% en términos reales. Pero sus gastos crecieron más rápido: un 7% en gastos corrientes y casi un 6% en gastos de inversión. Como resultado, el gasto total de las provincias subió casi un 7% en términos reales, lo que hace que tengan que gastar más de lo que ingresan, y eso, en términos económicos, es un déficit.

¿Qué pasa con las cuentas de las provincias? 📉

En 2024, las provincias tenían un superávit fiscal, pero en 2025 esa situación cambió. Pasaron a tener un déficit de unos 380 mil millones de pesos, según los datos del Ministerio de Economía. Es decir, en un solo año, las cuentas provinciales pasaron de estar en verde a estar en rojo.

Y esto no solo afecta a las provincias con menos recursos. Hasta las que históricamente estaban mejor financiadas ahora enfrentan dificultades para mantener sus gastos y servicios. La crisis no solo está en el gobierno central, sino que se está extendiendo a todos los niveles del Estado.

¿Y qué pasa con las cuentas nacionales? 🌎

Por otro lado, en lo que va del año, Argentina muestra un superávit fiscal de aproximadamente 8 billones de pesos, lo que sería un buen resultado. Esto significa que el país, en general, está gastando menos de lo que ingresa. En términos del Producto Interno Bruto (PIB), ese superávit es del 0,74%, y en dinero, supera en 1,15 billones lo que el FMI esperaba.

Pero aquí también hay un truco: la recaudación tributaria, que es la plata que el Estado recibe de impuestos, todavía no alcanza para sostener el gasto. Aunque se ha reducido en comparación con meses anteriores, sigue en terreno negativo si se mira en términos reales. Esto puede ser un problema si la economía no mejora, porque el Gobierno tendrá que seguir ajustando gastos o buscar más recursos sin muchas opciones disponibles.

¿Es sostenible este superávit? 🤔

Todo parece indicar que el superávit nacional se logró en gran parte a costa de recortar gastos y reducir los recursos que llegan a las provincias. Pero esa estrategia no es infinita. Si las provincias siguen en déficit, y el gasto público continúa creciendo, ¿qué pasará en el futuro? ¿El superávit es solo una trampa para mostrar números bonitos en los papeles?

Expertos advierten que, si la tendencia continúa, el equilibrio fiscal puede ser solo una ilusión. La realidad es que el ajuste tiene un costo social alto, ya que afecta la calidad de los servicios públicos y la inversión pública. Además, si los ingresos no mejoran, el Gobierno tendrá que seguir apretando el cinturón, lo que puede frenar aún más la economía.

¿Qué nos espera?

Por ahora, el superávit parece una especie de espejismo. Parece que el país está mejorando sus cuentas, pero en realidad, las provincias están pagando el precio, y si la economía no se recupera, ese equilibrio podría estar poniendo en riesgo la estabilidad de todos.

Lo importante ahora es seguir de cerca estos números y entender que los resultados fiscales no solo dependen de los números que aparecen en los informes, sino también de cómo se distribuyen y qué impacto tienen en la vida de las personas.