Una historia que impacta: 448 días en cautiverio en Venezuela 🇻🇪

Nahuel Gallo, un gendarme argentino, pasó más de un año y medio atrapado en una cárcel en Venezuela, en condiciones que describió como duras y llenas de miedo. Lo que más le dolió durante su secuestro fue la incertidumbre y la distancia de su familia, especialmente de su esposa, María, y su hijo Víctor, a quienes no pudo ver en sus cumpleaños y pensaba constantemente en ellos desde su celda.

¿Qué pasaba en su cabeza? 😔

Gallo confesó que en varias ocasiones pensó en quitarse la vida. La soledad, la angustia y el encierro 24 horas en una celda pequeña lo llevaban a ese límite. Además, su situación se complicó aún más por las tensiones entre Argentina y Venezuela, que le hicieron creer que quizás nunca volvería a su país. Pensaba que su liberación dependía del cambio de gobierno argentino, un temor que se fue intensificando con el tiempo.

El recorrido y los primeros pasos en Venezuela 🚶‍♂️

Su viaje empezó en diciembre del 2024, desde Argentina con destino a Venezuela, pasando por Chile, Bogotá y Cúcuta. Durante el control migratorio, los oficiales venezolanos no tenían identificación visible y solo le pidieron ver su teléfono móvil. Gallo, que les mostró fotos de su familia y paisajes, se sorprendió cuando empezaron a revisar sus chats y buscar palabras relacionadas con el chavismo, como «Maduro» y «Chávez». La tensión creció cuando encontraron una conversación con su esposa, en la que hablaban sobre la situación política en Venezuela.

¿Por qué fue detenido? 🤔

Gallo explicó que intentó esconder su profesión, diciendo que trabajaba en la Aduana argentina en lugar de ser gendarme. Sin embargo, los oficiales descubrieron su verdadera labor y comenzaron a tratarlo diferente. Lo golpearon en varias partes del cuerpo y lo esposaron, incluso en los pies y las manos. También recordaba que le colocaron una picana en la oreja y le apuntaron con una escopeta en la cabeza para que confesara algo que no sabía.

Las condiciones en El Rodeo y los lugares más oscuros 🏚️

Al llegar a la cárcel de El Rodeo, Gallo pasó por distintas áreas, incluyendo el llamado «cuarto del tiempo» y «el cuarto piso». En estos sitios, las condiciones eran muy duras: sin camas, esposado, desnudo y sometido a gases y golpes. En el «cuarto del tiempo» no había nada, solo una reja y un espacio reducido donde lo dejaban sin ropa y esposado. En el «cuarto piso» había celdas de castigo con una pequeña cama, ducha y baño, pero con restricciones extremas, como estar esposado y desnudo si eras considerado violento.

¿Un prisionero político? Sí, y de Diosdado Cabello 💥

Gallo se autodefinió como un prisionero político de Diosdado Cabello, uno de los líderes más importantes del chavismo. Él mismo contó que en la televisión venezolana, donde lo tenían en programas como «Con el Mazo Dando», mencionaron varias veces su nombre y dijeron que estaba en El Rodeo por espionaje. Sin embargo, Gallo insiste en que fue víctima de una detención injusta y política.

Relato de un traslado y amenazas ⚠️

Su llegada a la cárcel fue en una madrugada, después de un viaje de 40 minutos en el que lo trasladaron en un vehículo con armas y chalecos. Antes de llegar, le dijeron que lo llevarían a «Disney», una expresión que usaron como amenaza, y que solo duraría unos días. Sin embargo, permaneció más de un año en esa situación. Durante el traslado, Gallo fue amenazado con una escopeta en la cabeza y le colocaron una picana en la oreja para que confesara lo que ellos querían escuchar. La violencia física fue constante, con golpes y descargas eléctricas a otros presos.

Los momentos más duros en El Rodeo 🖤

En el complejo penitenciario, Gallo atravesó momentos muy difíciles, especialmente en el «cuarto del tiempo» y en el «cuarto piso», zonas donde las condiciones eran extremas y donde muchos presos sufrían castigos físicos y psicológicos. Él mismo sufrió golpes en distintas partes del cuerpo y estuvo en celdas donde la oscuridad, la soledad y la violencia eran la norma.

Su lucha y la lucha de todos ✊

Tras su liberación en marzo del 2025 y el reconocimiento de que fue víctima de torturas, Gallo decidió dar un paso más y hacer justicia. El 17 de abril, se presentó como querellante en la causa contra Nicolás Maduro, acusado por crímenes de lesa humanidad. Desde Argentina, reclamó que su historia no quede en silencio y pidió que se reconozca el daño que sufrió en Venezuela.

Un mensaje de esperanza y de lucha 🚀

Desde sus redes sociales, Gallo expresó que revivir toda esa pesadilla duele, pero también resaltó que la verdad siempre prevalece. Aseguró que sigue siendo inocente y que, hoy más que nunca, lucha por que se haga justicia. Su historia es un recordatorio de la brutalidad del régimen venezolano y de la importancia de seguir reclamando por los derechos humanos y la libertad.