¿Alguna vez te cruzaste con alguien que parecía sacado de otro mundo? Bueno, a mí me pasó en un taxi, y esa experiencia quedó grabada en mi memoria por su rareza y humor involuntario. La historia tiene un protagonista inesperado: un taxista que, por un momento, afirmó ser Ray Bradbury, el famoso escritor de ciencia ficción. Y sí, esa es la anécdota que siempre me hace sonreír cada vez que la recuerdo.
El encuentro que no olvidé 🚕🎩
Todo empezó en un día cualquiera, en un taxi que tomé en Buenos Aires. El conductor, por alguna razón, tenía un parecido sorprendente a Ray Bradbury, el autor de clásicos como Crónicas Marcianas y Fahrenheit 451. Cuando el taxista me preguntó si me pasaba algo, le comenté, en tono de broma, que se parecía mucho a Bradbury. Para mi sorpresa, él me respondió con una sonrisa: «Yo soy Ray Bradbury».
Claro, en ese momento, la frase sonó más a un chiste que a una declaración literal. Bradbury había muerto hacía varios años, y no podía ser que el conductor fuera en realidad el escritor, pero algo en su tono y en su actitud me hizo dudar por un instante. Era como si esa historia de ciencia ficción, que él mismo cultivaba en sus relatos, se hubiera colado en la vida real, aunque solo fuera por unos minutos.
Un viaje de locura y misterios espaciales 🌌🛸
El conductor, que se identificó como Bradbury, me contó que se había quedado sin nafta y que debía esperar a que cargaran combustible. Al darme cuenta de que la estación de servicio estaba cerca de una esquina en Buenos Aires, decidí dejarle más dinero del que marcaba el taxímetro y seguir mi camino. Pero lo que vino después fue aún más extraño.
En la calle Tucumán, una joven de belleza notable me detuvo y, con un tono que mezclaba ternura y preocupación, me dijo que era hija del taxista y que su padre creía ser Bradbury. Ella me explicó que el hombre, en un estado algo confuso, necesitaba un empujón y que podía ser peligroso si no lo ayudaba. La escena parecía salida de una película de ciencia ficción, pero allí estaba, en la vida real.
¿Un viaje interplanetario? 🚀🌍
El supuesto Bradbury me invitó a subir a un auto que parecía estar en otra dimensión. La historia que me contó fue aún más loca: decía que estaba en una misión para alinear a Argentina con un sistema solar diferente. Según él, el país había formado parte de una constelación y, por culpa de un Big Bang, había salido disparado hacia otra galaxia. Su tarea, según afirmaba, era ayudarnos a volver a esa órbita original y reintegrarnos a una especie de sistema solar que nos correspondía.
Mientras tanto, el escritor espacial me convidó un vaso de soda y empezó a hablar de una caravana marciana que salía de Tucumán y Agüero. Sus relatos no tenían mucho sentido, pero eso no impedía que la escena fuera completamente surrealista. Yo, entre desconcierto y curiosidad, no sabía qué pensar. Solo podía escuchar y observar cómo esa historia se convertía en un relato de ciencia ficción improvisado en la calle de Buenos Aires.
¿Realidad o ficción? 🤔✨
El momento culminante llegó cuando me preguntó, con cierta irritación, a qué hora nos pasarían a buscar en esa misión interplanetaria. La situación era tan absurda que solo me quedó reírme y aceptar que, en ese día, había entrado en una especie de universo paralelo donde todo podía pasar.
Al terminar la historia, el taxista, en su papel de Bradbury, desapareció en la noche porteña, dejando en el asiento trasero un recuerdo extraño pero divertido. La anécdota, que parece sacada de una novela de ciencia ficción, refleja cómo a veces la realidad puede ser más loca que la ficción y cómo esas historias, por más imposibles que sean, terminan quedando en nuestra memoria.
¿Y vos? ¿Qué historias locas te pasaron en un viaje en taxi? 🚖💫
Después de tantos años, sigo buscando al taxista que dijo ser Bradbury, pero quizás lo más importante es que esa experiencia me enseñó que, a veces, la vida nos regala historias que parecen de otra galaxia, y que reírse de ellas es la mejor forma de seguir adelante.




