¿Qué es el RIGI y por qué genera debate?

El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) es una política del gobierno argentino que busca atraer inversiones en sectores como energía y minería. Pero, ¿realmente vale la pena este gasto? La discusión en el mundo de los economistas está en si estas inversiones se hacen gracias al régimen o si, sin él, simplemente no existirían.

¿Cuánto cuesta realmente el RIGI? 💰

Según Marina Dal Pogetto, directora de la consultora Eco Go, el programa implica un gasto tributario cercano a los 8.500 millones de dólares. Para entenderlo mejor: si no existiera el RIGI, las empresas tendrían que pagar impuestos por unos 26.000 millones de dólares, pero con el régimen, ese monto se reduce a unos 17.500 millones. La diferencia, esa cifra de 8.500 millones, es lo que el Estado deja de recaudar por las ventajas fiscales del programa.

¿Se habrían hecho esas inversiones sin el RIGI? 🤷‍♂️

Este es el corazón del debate. Dal Pogetto explica que si ninguna de esas inversiones se hubiesen realizado sin el RIGI, el beneficio neto sería de 17.500 millones de dólares, pero si esas inversiones se hubieran hecho igual sin el régimen, el saldo sería negativo para las finanzas públicas. En otras palabras, el programa podría estar costando más de lo que aporta si muchas de esas inversiones se hubieran hecho igual de todas formas.

¿Quién piensa qué? 💬

Algunos economistas no están de acuerdo con esa visión. Sebastián Cao, de Econométrica, dice que sin el RIGI, las inversiones en lugares como La Rioja serían casi nulas, y que el programa hace que lleguen capitales que, de otra forma, no habrían invertido en el país.

Por su parte, Aldo Abram, de Libertad y Progreso, afirma que es ingenuo pensar que esas inversiones ocurrirían sin el incentivo. Para él, el RIGI ayuda a que los capitales lleguen y que los que ya están en el país puedan pagar más impuestos porque hay más demanda y producción local.

¿Y qué dicen los que estudian esto? 📚

Otros economistas, como Juan Carlos Hallak y Federico Bernini, creen que el análisis no es tan simple. Hallak destaca que las garantías del RIGI (como estabilidad tributaria y jurídica) podrían ser más importantes que los beneficios fiscales en sí. Por su parte, Bernini calcula que si se considera un escenario con crecimiento económico moderado, el costo del RIGI sería uno de los programas más caros en comparación con otros similares.

Finalmente, Nicolás Gadano, de Empiria, señala que si al menos un tercio de las inversiones que recibe el programa no se hubieran hecho sin el RIGI, entonces el impacto fiscal sería positivo. Además, destaca que estos beneficios también se reflejan en más empleos, producción y exportaciones.

¿Qué conclusión podemos sacar?

El debate sigue abierto. Por un lado, algunos economistas creen que el RIGI es fundamental para atraer capital y activar sectores clave. Por otro, otros advierten que puede estar costando más de lo que realmente aporta, especialmente si muchas inversiones se hubieran realizado igual sin los incentivos.

Lo que queda claro es que calcular exactamente cuánto aporta o pierde el Estado con este tipo de programas es complicado, y que las decisiones en política económica siempre tienen sus riesgos y ventajas.