¿Alguna vez escuchaste hablar de un programa que duró solo una emisión? 🤔
Hace más de 20 años, la televisión argentina nos sorprendió con un experimento que quedó en la historia como uno de los fracasos más insólitos. Se llamaba A todo culorr y fue protagonizado por Alfredo Casero, con la participación de Leticia Brédice. Un programa que, por su estilo, por su humor y por su concepto, parecía de otro planeta y que, por eso mismo, no logró conectar con el público de la época.
¿De qué trataba este experimento televisivo? 🎭
El programa empezaba con un estilo muy peculiar, casi como un monólogo improvisado donde Casero se dejaba llevar por su mente caótica y su humor absurdo. La apertura mostraba a Casero en modo stand-up, en un escenario que parecía salido de un sueño, con una mezcla de locura y humor que parecía imposible de entender para los espectadores tradicionales. La presencia de Leticia Brédice, que en ese tiempo venía de su éxito en Locas de amor, aportaba su talento a un escenario donde lo surrealista era la norma.
Un programa que fue un experimento de libertad total 🚀
Casero contó que le ofrecieron hacer ese show y él aceptó, aunque desde el principio sabía que iba a ser un desafío. De hecho, en una entrevista, dijo que no pensaba que funcionaría, pero que aceptó igual. El programa se emitió en el canal 13 en enero de 2006 y duró solo una noche. La primera y última emisión no pasó de los 6,6 puntos de rating, muy por debajo de las expectativas y del promedio que en ese entonces lograban otros programas en la televisión argentina.
Lo curioso es que, a pesar de su fracaso en audiencia, hoy en día ese programa se considera casi una pieza de museo, un ejemplo de lo que fue la televisión experimental de los años 2000. En YouTube, todavía se puede ver y, desde allí, la gente se divierte con su locura, sus momentos improvisados y su falta de lógica convencional.
¿Por qué fue tan especial? 🎙️
A todo culorr no era un programa típico. No había sketches con historias lineales, sino que todo parecía hecho en vivo, con incidentes y momentos que, en otra época, quizás no hubieran salido al aire. Casero, en su estilo único, se dejaba llevar por el caos y el absurdo, y las reacciones de los actores, como Brédice, reflejaban esa misma locura. La sesión de psicoanalís con un personaje llamado Concha Forte y un número musical con Catupecu Machu son solo algunos ejemplos de lo que hacía que ese programa fuera tan diferente.
El contexto y el legado 🎥
En aquel entonces, la televisión argentina era muy distinta. Los canales competían por el rating en un escenario muy competitivo, con programas como Montecristo, Casados con hijos y ShowMatch dominando las tardes y noches. Un programa como A todo culorr era un riesgo total, una apuesta por la locura y la libertad artística que pocos se atrevían a hacer en esa época.
El fracaso del programa no fue solo por su contenido, sino también porque la audiencia no entendía ese humor tan extremo y surrealista. Pero, en retrospectiva, Casero lo mira con cierto cariño y dice que esa experiencia le sirvió para entender que puede hacer humor sin restricciones, con total libertad creativa.
El regreso y la nostalgia
Años después, Casero volvió a la televisión en diferentes proyectos, pero aquel programa sigue siendo un recuerdo de su etapa más experimental. En 2006, volvió a aparecer en la pantalla para un especial, pero nada volvió a igualar la locura de A todo culorr.
Hoy, ese programa es visto como un símbolo de la rebeldía artística y del humor que desafía las reglas tradicionales. Aunque no fue un éxito en su momento, ahora se lo recuerda con cariño y como una muestra de que, a veces, la verdadera creatividad surge de los límites y de la locura.
¿Un programa que no tuvo tiempo, pero que dejó huella? 🎬✨
Así es, A todo culorr fue un experimento fallido en ratings pero un éxito en su espíritu rebelde. Solo duró una noche, pero su legado quedó en la memoria de quienes disfrutan del humor absurdo y la experimentación televisiva. Hoy, en YouTube, podemos volver a verlo y entender por qué Casero, con su estilo único, sigue siendo un referente de la creatividad sin límites.




