¿Quién fue Eduardo Rovira? Un artista que quedó en las sombras 🎺

Cuando se menciona a Eduardo Rovira, la mayoría piensa en un músico olvidado, aunque su obra fue fundamental en la historia del tango. Rovira no fue un artista convencional; su música fue proteica, experimental y, en muchas ocasiones, distante del típico tango bailable. Sin embargo, su influencia en la escena del nuevo tango de los años 60 fue profunda, aunque con el tiempo su legado se diluyó en la memoria colectiva.

De la escena de los 60 a La Plata: una historia de olvido y redescubrimiento 🕰️

Rovira, que dirigió la Banda de la Policía Bonaerense hasta 1980, murió prematuramente en ese mismo año. Durante su vida, parecía no preocuparse mucho por la fama; su interés estaba puesto en explorar y crear música sin ataduras. Esto puede explicar por qué no quedó tan registrado en la historia del tango, con solo algunos tangos que lograron cruzar las fronteras y llegar a otros países.

Su único hit, gracias a la ayuda del milonguero Carlos Gavito, fue una canción que acompañó el musical Forever Tango. Sin embargo, fue una excepción en un mar de obras que, por su complejidad y radicalidad, no siempre lograron ganar reconocimiento popular.

El resurgir del legado: ¿cómo y por qué? 🚀

Todo cambió hace una década, cuando un grupo de músicos en Bruselas descubrió su obra y quedó fascinado. La banda Sónico, liderada por el contrabajista Ariel Eberstein, decidió dedicarle un proyecto completo a Rovira. Desde entonces, han recorrido el mundo con su música, tocando en conciertos y grabando discos, en un esfuerzo por rescatar y honrar su legado.

En total, Sónico ha realizado unos 30 conciertos por año y ha lanzado cinco discos en diez años, incluyendo dos álbumes dobles. El más reciente, titulado 100, celebra el centenario del nacimiento de Rovira, que ocurrió en 1925. Este álbum es un homenaje a su obra, una interpretación moderna y enérgica, que busca transmitir la vitalidad y la diversidad musical del compositor.

¿Qué hay en los discos de Rovira? Un diálogo entre mundos 🎼

El álbum 100 recrea dos de sus LP históricos: Sónico (1969) y Que lo paren (1975). Para el grupo, estos discos representan dos universos diferentes, pero complementarios. En Sónico, Rovira electrificó su música con un estilo que recuerda a los años 70, mientras que en Que lo paren, su sonido se vuelve más íntimo, casi de música de cámara, más romántico y universal.

El grupo intenta que ambas facetas convivan en un solo proyecto, sin perder la esencia de Rovira. Entre los temas que interpretan están clásicos como A don Alfredo Gobbi, Milonga para Mabel y arreglos propios de obras de otros grandes del género, como Salgán.

Un músico perfeccionista y poco difundido 🧐

Rovira era un artista que se preocupaba mucho por la calidad de su música y, en ocasiones, por la difusión de la misma. Oscar del Priore, productor de uno de sus discos, recuerda que Rovira prefería grabar en horarios nocturnos, para asegurar que nadie lo interrumpiera y poder corregir cada detalle. Además, su obra fue comparada con el estilo del escritor Stendhal, por su espíritu romántico y lenguaje austero, según un comentario de Ernesto Sabato en la contratapa de uno de sus LP.

¿Y qué pasa con Piazzolla? La rivalidad y el olvido 🤔

Es interesante notar que Rovira y Astor Piazzolla, dos grandes del tango, no se llevaban muy bien. En 1966, ambos fueron presentados en una velada, pero no hubo interés ni admiración mutua. Piazzolla, que en ese entonces ya era una figura reconocida, no mostró interés en Rovira, quien, por su parte, siempre prefería seguir su propio camino musical.

En la actualidad, Rovira es a veces etiquetado como “el otro Piazzolla”, pero la banda Sónico ha querido demostrar que su música tiene su propio valor y que merece ser reconocida en la historia del género. De hecho, en 2021 lanzaron Piazzolla-Rovira: The Edge of Tango, un álbum que une las obras de ambos compositores.

¿Y qué sigue? La vanguardia y la construcción colectiva 🔥

El grupo Sónico planea seguir explorando y experimentando con la música de Rovira y otros compositores que buscan ir más allá del tango tradicional. La idea es entender la vanguardia como un trabajo en equipo y no como una obra de un solo genio. La historia de Rovira, entonces, no solo es un homenaje, sino también un ejemplo de cómo la música puede seguir viva si le damos la oportunidad de reinventarse.