¿De qué hablamos cuando mencionamos la ludopatía en el fútbol?

Detrás de las canchas y los goles, existe una problemática que cada vez afecta a más jóvenes futbolistas: la ludopatía o adicción al juego. Aunque muchos asocian el fútbol con pasión y deporte, en las pensiones donde viven chicos que sueñan con ser profesionales, también se detecta un riesgo silencioso y creciente: la tentación de apostar y perder el control.

¿Por qué ahora es más común que nunca?

La llegada de los celulares y las apuestas online hizo que estas tentaciones estén al alcance de un clic. Las apuestas deportivas circulan en los colegios y en las propias pensiones, donde los chicos pasan gran parte de su adolescencia alejados de sus familias. En Argentina, 10 de los 30 clubes de la Liga Profesional tienen patrocinadores relacionados con casas de apuestas o casinos online, incluyendo a los gigantes Boca, River y Independiente. Esto genera una doble problemática: por un lado, la exposición constante a marcas de apuestas; por otro, la posibilidad de que los jóvenes caigan en la adicción.

¿Qué hacen los clubes para prevenirlo?

No todos están cruzados de brazos. Algunos clubes, como Estudiantes de La Plata, trabajan activamente en la prevención. Allí, en la Casa Pincha, cuidan a 48 chicos y reconocen que la ludopatía es un tema que puede surgir en cualquier momento. Por eso, implementan un protocolo que incluye ayuda de psicólogos, trabajadores sociales y psicopedagogos, además de fortalecer el vínculo con las familias, que son quienes mejor conocen a los chicos. También organizan charlas con expertos y en ocasiones, los chicos más grandes funcionan como referentes para los más pequeños, ayudando a detectar posibles problemas a tiempo.

¿Y Vélez, qué hace al respecto?

Vélez, reconocido por su formación de talentos en «La Fábrica», también está alerta. José María Suárez, coordinador de la pensión, lleva 10 años en el puesto y, antes, fue sacerdote. Para él, estar presente y cercano a los jóvenes en esta etapa crucial es fundamental. La idea es que los chicos no solo se enfoquen en entrenar y estudiar, sino también en sentirse acompañados y en un entorno que los cuide a nivel emocional y psicológico.

Suárez relata que en una charla reciente, un periodista que confesó ser adicto al juego, ayudó a abrir los ojos a los chicos. La clave, según él, está en la presencia constante: visitas frecuentes, un celular siempre encendido para emergencias, y un vínculo fuerte con las familias. También hay espacios con psicólogos, nutricionistas y otros profesionales que ayudan a fortalecer la salud mental y física de los jóvenes.

¿Por qué es importante actuar?

Porque los riesgos no solo están afuera, en las apuestas que circulan en línea o en las publicidades de casinos, sino también en las propias pensiones, donde la vulnerabilidad aumenta por la distancia de las familias. La historia de Jonatan Gómez, un futbolista que confesó su lucha contra la ludopatía, pone en evidencia que esta problemática puede afectar a cualquier joven, sin importar su talento o futuro prometedor.

¿Qué debemos aprender de esto?

El fútbol, más allá de los goles y las victorias, también tiene una responsabilidad social. Prevenir la ludopatía en las pensiones y en los clubes es un compromiso que todos deben asumir, para que los jóvenes puedan cumplir sus sueños sin caer en trampas que puedan arruinar sus vidas. La clave está en acompañar, escuchar y actuar a tiempo, porque, como dice un joven de Vélez, muchas veces «no es un juego».