¿Qué pasó con el juez acusado de violencia?
En una decisión que sorprendió a muchos, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación decidió, por unanimidad, que Pablo Díaz Lacava, juez federal de La Pampa, puede volver a su trabajo. La acusación en su contra, por supuestos episodios de violencia hacia sus empleados, fue rechazada y el magistrado será reincorporado en su cargo, aunque con algunas restricciones.
¿De qué se lo acusaba?
Todo empezó con denuncias de empleados y funcionarios del tribunal que acusaron a Díaz Lacava de hechos violentos. Entre las acusaciones más fuertes, se mencionó que el juez arrojó una piedra desde la puerta del tribunal, que entró por una ventana, y que en varias ocasiones tuvo actitudes agresivas, gritando y generando conflictos dentro del juzgado. Aunque el juez admitió haber hecho el acto con la piedra, aseguró que fue una broma y que la piedra era pequeña.
¿Qué decidieron los jueces?
El Jurado de Enjuiciamiento, compuesto por siete integrantes, consideró que estos incidentes no eran suficientes para destituirlo. La mayoría opinó que los hechos eran «desajustes humanos» que debían resolverse en otras instancias, no en un juicio político. Además, señalaron que los problemas en el tribunal reflejaban un conflicto de gestión y convivencia, pero que no alcanzaban para remover al juez.
¿Qué pasa ahora con Díaz Lacava?
Tras la decisión, el juez podrá volver a trabajar en el Tribunal Oral Federal de La Pampa, aunque con algunas restricciones. Por ejemplo, tiene prohibido ingresar al juzgado y mantener contacto con el personal, medidas que le fueron impuestas en una causa penal en la que está procesado y en juicio oral. Hasta ahora, Díaz Lacava trabajaba por videoconferencia, sin ingresar físicamente al tribunal.
¿Cuál fue la postura de los fiscales y defensores?
Los fiscales que pidieron su destitución, Diego Barroetaveña y Álvaro González, describieron un ambiente de trabajo muy tenso: “Gritos, golpes, explosiones de furia y conflictos diarios” fueron parte de la denuncia. También indicaron que el juez tenía mucho poder y que los empleados soportaron mucho antes de denunciar. Por su parte, el abogado de Díaz Lacava, Andrés Gil Domínguez, rechazó las acusaciones y el propio juez pidió disculpas, expresando que lamentaba la situación y el sufrimiento que esto le había causado a su familia.
¿Qué dijeron los otros jueces y el tribunal?
Los integrantes del Jurado aseguraron que estos problemas debieron resolverse antes, en instancias previas, y que la falta de mecanismos adecuados para encauzar los conflictos llevó al desenlace actual. Además, destacaron que las actitudes vehementes y la rigidez de Díaz Lacava no eran suficientes para justificar su destitución, ya que su honorabilidad y capacidad técnica permanecen intactas.
¿Qué sigue en la justicia?
Este fallo es inapelable. Hace poco, el mismo tribunal destituyó a un juez de Mar del Plata por publicar mensajes antisemitas en redes sociales. Próximamente, también habrá juicio político para otro magistrado, en este caso de Rosario, acusado de presuntos hechos de corrupción.
La historia del juez Díaz Lacava abre nuevamente el debate sobre cómo la justicia maneja los conflictos internos y qué límites hay para los jueces, quienes deben mantener la autoridad sin perder la humanidad. Por ahora, vuelve a su cargo, pero con restricciones que buscarán evitar nuevas tensiones en el tribunal.




