La última charla y la tragedia que cambió todo
Era el 7 de noviembre de 2017 y Luis Tagliapietra, papá de Alejandro, tuvo un último contacto con su hijo. En ese momento, Alejandro, teniente de corbeta a bordo del submarino ARA San Juan, le enviaba mensajes por WhatsApp. Le pedía consejos sobre qué hacer en Ushuaia, donde estaba de paso, y también quería comprar regalos para Navidad. La charla fue breve y casual, pero sería la última vez que hablarían. Luis le aconsejó que disfrutara la ciudad y no se preocupara demasiado por el trabajo.
La desaparición y el misterio del submarino
El 13 de noviembre de 2017, el ARA San Juan partió desde Ushuaia con 44 tripulantes rumbo a Mar del Plata. Sin embargo, después de 48 horas en alta mar, emitió su última comunicación y desapareció sin dejar rastro. La noticia impactó a todo el país. La última señal fue el 15 de noviembre, a las 7:30 de la mañana, y desde ese momento, nadie supo más de él.
El hallazgo y las teorías sobre lo ocurrido 🔍
El 22 de noviembre, apenas unos días después del primer aniversario, la organización Ocean Infinity localizó el submarino en el fondo del océano, a 907 metros de profundidad, a unos 500 kilómetros de la costa de Comodoro Rivadavia. La búsqueda fue larga y difícil. Se sabe que el submarino, de unos 66 metros de largo, tenía una misión en la zona del Golfo San Jorge, donde se concentran muchas operaciones militares y de vigilancia. Pero lo que más sorprendió fue un informe de la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares: detectaron una explosión en la zona donde se perdió contacto con el submarino, similar a la que produce una bomba de 5700 kilos de TNT.
Un dolor que no se olvida y la búsqueda de justicia 💔
Las familias de los tripulantes llevan casi nueve años viviendo con el peso de la pérdida. Muchos han reclamado justicia, pidiendo que se castigue a los responsables. Sin embargo, un fallo judicial reciente absolvió a tres ex altos mandos de la Armada y solo condenó a uno, lo que generó decepción y sensación de impunidad. Para los familiares, esa decisión fue un golpe duro después de tanto tiempo de exigir respuestas y justicia.
Isabel Vilca, hermana de uno de los tripulantes, expresó su frustración en una entrevista: «Acá no hay justicia, pienso en la AMIA, en la estación Once, en tantos crímenes sin castigo. Tengo miedo de que el ARA San Juan pase a ser otro símbolo de impunidad». La tristeza y la rabia se sienten en cada palabra de quienes perdieron a sus seres queridos. La hermana de un tripulante comentó: «Nunca voy a entender qué pasó, por qué salieron y por qué siguieron navegando». La madre de otro tripulante también expresó su dolor: «Le arrebataron la vida por mandar a un submarino que no estaba en condiciones».
Una herida abierta que todavía duele 🕯️
El hundimiento del ARA San Juan marcó un antes y un después en la historia naval argentina, pero más que eso, dejó heridas abiertas en muchas familias que aún luchan por encontrar respuestas. El dolor de los seres queridos sigue vivo, y las heridas parecen no cerrarse. La búsqueda de justicia y verdad continúa siendo un reclamo constante, en un país que aún recuerda esa tragedia como una de las peores en su historia reciente.




