El ritmo en la pista, ¿puede cambiarse por un problema de derechos?
Imaginate estar a solo cuatro días de competir en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 y que, de repente, te digan que no podes usar la música que preparaste con tanto esfuerzo. Eso le pasó a Tomás Guarino, un patinador español de 26 años, que se enteró justo antes del inicio de la competencia que su programa corto podría quedar en el limbo por problemas con los derechos de autor.
La historia no es solo de Guarino. Muchos patinadores están en la misma situación, intentando salvar sus rutinas con música que, en realidad, no siempre les pertenece o no tienen permisos para usar. La confusión y la burocracia en torno a los derechos musicales se han convertido en un gran obstáculo para quienes quieren mostrar su mejor versión en hielo.
¿Qué está pasando con la música en los Juegos?
Universal Studios, que tiene los derechos de la película animada «Mi Villano Favorito», autorizó solo dos de las cuatro canciones que Guarino planeaba usar. Esto significa que la gestión de los derechos musicales se ha vuelto un enredo complicado, que puede arruinar la rutina en el último momento. La incertidumbre es tanta que incluso las atletas como Amber Glenn, campeona estadounidense, expresaron que están en estado de alerta, temiendo que un día les llegué un mensaje que les diga que no pueden patinar con esa música.
Amber Glenn, por ejemplo, eligió «Like A Prayer» de Madonna para su programa corto. Pero si Madonna decidiera no permitirlo, ella tendría que cambiar todo en su rutina en cuestión de horas. La realidad es que, en muchos casos, las canciones están divididas en partes entre varias compañías y artistas, con restricciones que varían según el país o el momento. Todo esto hace que conseguir permisos sea casi una carrera contra el reloj.
La plataforma ClicknClear y la esperanza de soluciones
Para tratar de solucionar estos problemas, la Unión Internacional de Patinaje sobre Hielo (ISU) creó una plataforma llamada ClicknClear. Ahí, los patinadores pueden acceder a música libre de derechos o con licencias temporales, que varían según el país y el titular. Pero esta solución todavía tiene sus limitaciones y, en realidad, frena la creatividad y la innovación en las rutinas.
Muchos entrenadores y deportistas opinan que esto les impide mostrar algo realmente nuevo y fresco, adaptado a sus estilos y personalidades. Aunque algunos clásicos como Vivaldi siguen siendo populares, las nuevas generaciones quieren escuchar música moderna, como Billie Eilish, para conectar con su público.
¿Y qué pasa con la industria musical?
Este problema también abre una puerta interesante para la industria musical. La llegada del streaming y las plataformas digitales cambió las reglas del juego, y ahora muchos patinadores aprenden a gestionar los derechos por sí mismos o recurren a productores. Algunos incluso usan tecnología de inteligencia artificial para crear música original, evitando así los líos de permisos y derechos.
Pero esto también genera un debate sobre la protección de los artistas y sus creaciones. La entrenadora Sara Hurtado, que trabaja con una pareja española, dice que hacer música desde cero sería la mejor opción, especialmente en disciplinas como la danza libre, donde las restricciones no son tan estrictas. Sin embargo, todavía hay mucho por pulir en este campo para que los artistas puedan tener mayor control y reconocimiento.
Ejemplos y antecedentes
Guarino no es el único que ha enfrentado sanciones por usar música sin permisos adecuados. En el pasado, patinadores estadounidenses como Alexa Knierim y Brandon Frazier también fueron multados por usar temas como «House of the Rising Sun» sin autorización. Ahora, Guarino ve en riesgo su rutina con los Minions, personajes queridos de la película de Animación.
¿Cómo funciona el patinaje en los Juegos Olímpicos?
El patinaje artístico es uno de los deportes más tradicionales de los Juegos Olímpicos, con historia que data de 1924, incluso antes de los Juegos de Invierno. La competición incluye diferentes disciplinas: individuales, parejas, danza sobre hielo y un evento por equipos. Cada patinador realiza un programa corto y uno libre, que sumados determinan a los ganadores.
Las puntuaciones combinan aspectos técnicos y artísticos, y en ellas también influye la música. Así, la elección de la soundtrack no es solo una cuestión de gusto, sino que puede hacer la diferencia en el resultado final. La pista donde se realiza la competencia es el Arena de Patinaje sobre Hielo de Milán, un lugar emblemático que desde 1988 recibe a los mejores patinadores del mundo.
Desde el 6 hasta el 19 de febrero, se disputan las diferentes categorías, y la expectativa crece con la presencia de Estados Unidos, Rusia y Canadá como principales candidatas a las medallas. La modalidad continúa siendo un espectáculo donde la música y la técnica se unen en una danza sobre hielo que puede dejar huella en la historia olímpica.




