Un símbolo de la noche en el conurbano cerrado por deudas y policía 🚓💥
El 7 de abril, uno de los lugares más emblemáticos de la vida nocturna del conurbano, el boliche Pinar de Rocha, fue desalojado y clausurado por orden judicial. La operación policial se llevó a cabo por una presunta deuda en el alquiler del predio, lo que dejó en suspenso qué pasará con uno de los escenarios que marcaron la historia musical y de fiestas en esa zona.
Pero más allá de las pistas de baile y las madrugadas eternas, la historia de este lugar tiene un valor especial: fue testigo de los primeros pasos de artistas que hoy son figuras internacionales. Desde reggaetoneros hasta rockeros argentinos, Pinar de Rocha fue un escenario clave donde muchos artistas empezaron a hacer sus primeras presentaciones y a conquistar a su público.
De promesas a estrellas: los artistas que pasaron por Pinar de Rocha antes de triunfar 🌟🎶
Uno de los nombres que más llama la atención es el de Bad Bunny. En 2017, cuando todavía no había lanzado su primer disco y era conocido principalmente entre los fans del trap latino, el cantante puertorriqueño tocó en ese boliche. La noche en la que interpretó temas como «Me acostumbré», «Diles» y «Caile» fue un pequeño paso en su meteórica carrera. En ese momento, el show duró apenas 15 minutos y no tenía la magnitud que tendría años después, cuando llenó estadios en todo el mundo y participó en eventos como el Super Bowl.
En esa misma línea, Pinar de Rocha sirvió como punto de partida para otros artistas del género urbano. Por ejemplo, Ñengo Flow, que en 2016 cantó allí temas como «Diles», «47» y «Real G 4 Life». Con el tiempo, Ñengo terminaría colaborando con Bad Bunny y apareciendo en hits que rompieron récords en YouTube, como «Safaera», que acumula más de 400 millones de reproducciones.
También en ese año, otro grande del reggaetón, Arcángel, hizo su aparición en el escenario del boliche con clásicos como «Pa’ que la pases bien» y «Me prefieres a mí». Y, en ese mismo 2016, Ozuna, todavía en sus primeros pasos, cantó temas como «No quiere enamorarse» y «Dile que tú me quieres». Hoy, Ozuna es uno de los artistas más reconocidos del género, con premios Grammy y colaboraciones con artistas de primer nivel internacional.
El escenario que vio nacer a los grandes argentinos 🎸🎤
Pero Pinar de Rocha no fue solo un lugar para los artistas del reggaetón. También fue escenario de talentos argentinos que, en esa época, estaban dando sus primeros pasos. Uno de los casos más destacados es Duki, quien en 2018 se presentó allí antes de convertirse en uno de los referentes del trap argentino. En ese momento, todavía sin tatuajes en la cara y con un estilo muy diferente, ya lograba que la gente coreara sus canciones, como «She Don’t Give a Fo». Años después, llenó el Estadio Monumental, conquistó el público internacional y colaboró con artistas como J Balvin y Rosalía.
Más atrás en el tiempo, la historia de Pinar de Rocha también está marcada por leyendas del rock y la música en español. En 1980, Julio Iglesias pasó por ese escenario en una etapa temprana de su carrera, mucho antes de convertirse en uno de los artistas latinos más vendidos de todos los tiempos. En esa época, su show fue en la parte de la pileta del boliche y todavía no era la figura global que sería en los años siguientes.
En los años 80, otros grandes del rock argentino también pisaron ese escenario. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que en ese entonces todavía no llenaban estadios, tocaron en Pinar, mezclando rock, poesía y una puesta en escena casi teatral. También estuvo presente Spinetta Jade, con sonidos cercanos al jazz y la fusión, y Soda Stereo, que en 1985 ya mostraba canciones que marcarían una época, antes de su éxito internacional.
El fin de una era y lo que representa 🏴🎶
El cierre de Pinar de Rocha no solo significa el final de una discoteca, sino también la pérdida de un escenario que fue clave en la historia musical de muchas generaciones. Un lugar donde artistas de diferentes géneros y países pasaron a dar sus primeros pasos, donde las noches de fiesta se convirtieron en recuerdos imborrables y donde se gestaron historias que hoy parecen de otra vida.
Este lugar, que abrió sus puertas en 1969, fue mucho más que un boliche: fue un espacio de encuentro, de sueños y de descubrimiento musical. La noticia del cierre nos recuerda que, en la cultura, los escenarios cambian y evolucionan, pero las historias y los recuerdos permanecen en la memoria de quienes los vivieron.




