¿Qué está pasando con los repartidores en Argentina? 🚚💥
En los últimos años, el mundo de las entregas a domicilio creció a pasos agigantados en Argentina. Empresas como PedidosYa y Rappi mostraron que cada vez más personas se unen a esta tendencia, pero ¿qué significa esto en realidad? ¿Es una oportunidad para todos o hay señales de que algo no funciona del todo bien?
¿Cuántos repartidores hay en el país? 📊
PedidosYa informó que en mayo de este año tenían unos 64.000 repartidores activos. Este número subió un 4% desde principios de 2026, lo que indica que más gente se suma a esta actividad. Pero Rappi, otra de las plataformas más grandes, no dio datos exactos para 2026. Sin embargo, el Sindicato de Base de Trabajadores por Aplicación (Sitrarepa) estima que en todo el país hay aproximadamente un millón de repartidores, entre los que trasladan comida y personas.
¿Por qué tantos eligen ser repartidores? 🔍
Para muchas personas, especialmente en un contexto de crisis económica, trabajar como delivery se vuelve una opción rápida para ganar algo de plata. Belén D’Ambrosio, secretaria del sindicato, cuenta que muchas personas recurren a esta actividad para complementar sus ingresos. Ella misma trabaja en la docencia y también hace entregas, tras haber sido despedida de su trabajo anterior en marzo.
El lado oscuro: un mercado saturado y desigual ⚠️
Pero no todo es color de rosa. La oferta de repartidores está creciendo mucho más rápido que la demanda, lo que genera un problema: los ingresos se reducen. La cantidad de pedidos que recibe cada repartidor cayó, y la plata que ganan por entrega también bajó. Algunos casos muestran que llevan pedidos por valor de 60.000 pesos en su mochila, pero terminan quedándose con solo 2.000. La falta de transparencia en cómo las plataformas calculan sus pagos hace que muchos se sientan estafados.
¿Hay trabajo para todos? 🚦
Desde las empresas dicen que el número de nuevos repartidores depende de la demanda en cada ciudad y que en algunos lugares se siguen abriendo nuevas plazas. Sin embargo, los expertos advierten que si demasiadas personas se suman, los ingresos pueden caer aún más. La economía de plataformas, que en teoría podría absorber a quienes pierden trabajos en otros sectores, empieza a mostrar signos de agotamiento, según investigadores y analistas.
Señales de que el mercado ahora está en crisis 🔎
Mariana González, investigadora de FLACSO-CONICET, explica que ya hay indicadores claros de que la situación se está complicando. La informalidad laboral aumentó, y cada vez más gente trabaja en actividades independientes sin protección. Además, el uso del monotributo, un sistema simplificado de pago de impuestos, creció en paralelo a la destrucción de empleos formales. Esto muestra que muchas personas recurren a formas precarias de trabajo para sobrevivir.
¿Es esto algo que llegó para quedarse? 🤔
El exministro de Producción y especialista en economía, Dante Sica, dice que este fenómeno no es exclusivo de Argentina. En todo el mundo, el trabajo en plataformas digitales está en auge, solo que aquí llegó con cierto retraso. Sica destaca que estas nuevas formas de empleo tienen menos barreras y pueden ser una salida rápida para quienes buscan ingresos, aunque también advierte que en el largo plazo puede generar una competencia interna que reduzca los salarios.
El futuro de las entregas y el empleo en plataformas 🚀
Por otro lado, algunos datos recientes muestran que el crecimiento del mercado empieza a desacelerarse. Por ejemplo, la venta de motos, que había crecido mucho en los primeros meses, en mayo cayó casi un 17%. Esto podría ser una señal de que el límite para incorporar nuevos trabajadores en este sector ya empezó a alcanzarse.
¿Qué nos deja todo esto? 📝
El boom de las plataformas de reparto refleja un cambio profundo en la forma en que trabajamos y ganamos dinero. Aunque abre puertas para quienes necesitan ingresos rápidos, también trae desafíos como la precarización, la competencia desleal y la caída de salarios. La realidad es que, si bien esta modalidad puede ser una solución en momentos difíciles, también requiere una regulación y un control que protejan a los trabajadores y eviten que se vuelva un mercado de empleo inseguro y desigual.




