El sector agrícola lidera el crecimiento en 2023
En medio de la economía argentina, el campo se convirtió en el motor principal del crecimiento en 2023. Según un informe reciente, el sector agropecuario experimentó un aumento del 40% en su actividad entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, y además, generó 13.000 nuevos empleos, lo que representa un incremento del 4,2%. Este repunte fue el más destacado entre los sectores económicos, reflejando una recuperación que, sin embargo, no alcanza a solucionar todos los problemas laborales del país.
Otros sectores y su lucha por crear empleo
Mientras el campo crece, otros sectores enfrentan dificultades para generar puestos de trabajo. La intermediación financiera, por ejemplo, creció un 19% en actividad, pero en ese mismo período se perdieron 8.600 empleos, lo que equivale a una caída del 5,7%. La minería tuvo un aumento del 16% en su actividad, pero sufrió la pérdida de 8.500 puestos laborales, un 8,9% menos.
El sector de hoteles y restaurantes también mostró un crecimiento del 13% en su actividad, pero perdió 22.900 empleos, aproximadamente un 7,8%. La actividad inmobiliaria creció un 3%, pero redujo su plantilla en 36.900 puestos, un 4% menos. En transporte y comunicaciones, la actividad subió un 3%, pero se eliminaron 29.400 empleos, un 5,5% menos.
En cambio, el sector de enseñanza fue una de las pocas excepciones que generó empleo en el sector privado, con un crecimiento del 2% y la creación de 6.800 nuevos puestos. Los servicios regulados, como electricidad, gas y agua, aumentaron un 1%, pero perdieron 600 empleos, y los servicios sociales y de salud en el sector privado mostraron una caída significativa de 6.100 puestos, un 18% menos.
La paradoja del empleo: más jobs, pero con calidad dudosa 🚧
El panorama del empleo en Argentina es complejo. Aunque en términos generales la tasa de empleo subió al 45% en el segundo trimestre de 2023, desde el 44,5% del año anterior, esta mejoría oculta un problema grave: la calidad del trabajo. La tasa de desocupación subió ligeramente, del 7,6% al 7,9%, y la subocupación bajó un poquito, al 11,5%. Sin embargo, lo que más preocupa es el aumento de la informalidad laboral. Hoy, casi la mitad de los trabajadores (45%) están en la informalidad, frente al 43,2% del año pasado.
Esto significa que, aunque hay más gente trabajando, cada vez más lo hace en condiciones precarias, sin beneficios ni protección legal. La informalidad se convirtió en una tendencia que crece en paralelo con el crecimiento del empleo, y esto afecta la estabilidad y los derechos de los trabajadores.
¿Qué significa esto para los próximos meses?
El país mantiene un superávit fiscal que ayuda a sostener su programa económico, pero la calidad del empleo todavía deja mucho que desear. La economía muestra signos de recuperación en algunos sectores, pero el mercado laboral todavía tiene heridas abiertas. La creación de empleo en actividades que más crecen no alcanza a compensar las pérdidas en otros rubros, y la mayoría de esos nuevos puestos son informales, precarios y sin protección.
Por eso, aunque la economía en general parece mostrar cierta fortaleza, el desafío sigue siendo mejorar la calidad del trabajo y reducir la informalidad. La clave está en encontrar un equilibrio que permita que más personas puedan acceder a empleos dignos y seguros, en lugar de solo sumar cifras sin mejorar las condiciones de vida.




