¿Qué pasa con la política del Banco Central? 🤔
En Argentina, la situación económica está generando más dudas que certezas. Algunos economistas la comparan con encender la estufa y poner en marcha el aire acondicionado al mismo tiempo: una acción que, claramente, no tiene mucho sentido. Y eso es justo lo que pasa con las decisiones del Banco Central y el Gobierno en estos momentos.
¿Por qué tanto contraste? 🔥❄️
Un informe reciente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, señala que la política del Banco Central parece estar en desacuerdo con las medidas que busca el Gobierno para reactivar la economía. Por un lado, el Banco Central intenta frenar la inflación y secar la liquidez del mercado, pero por otro, lanza créditos para viviendas, préstamos en dólares a empresas y financiamiento para autos. Es como si quisiera apagar un fuego y al mismo tiempo avivarlo.
¿Qué está haciendo el Banco Central? 💰
Entre enero y agosto, la autoridad monetaria compró muchas divisas, lo que aumentó sus reservas líquidas de 15 mil millones a 26 mil millones de dólares. Sin embargo, solo una pequeña parte de ese dinero quedó circulando en la economía: de cada 100 pesos que se emitieron para comprar divisas, solo 22 permanecieron en circulación. Esto generó un fuerte sobreajuste monetario, es decir, que el dinero en circulación quedó reducido y, con ello, la liquidez en la economía disminuyó notablemente.
De hecho, en los últimos 12 meses, la cantidad de dinero en circulación (conocida como Base Monetaria) creció solo un 6,6%, mientras que la inflación acumulada fue del 33,5%. Esto significa que, aunque se emitió algo de dinero, no fue suficiente para mantener el ritmo de aumento de precios, y la economía se quedó con menos dinero en manos de la gente y las empresas.
¿Qué proponen ahora? 💡
El informe sugiere que el Banco Central cambie su estrategia y pase a un esquema de metas mensuales para ampliar la cantidad de dinero en circulación, vinculadas a la liquidez bancaria. La idea sería bajar los encajes bancarios (los depósitos que los bancos deben mantener sin prestar), algo que, de acuerdo con otros expertos, el Banco Central no tiene en planes hacer en este momento.
El problema central, explican los economistas, es que la confianza en la economía está baja, y eso se refleja en que la gente y las empresas prefieren no gastar ni invertir mucho, manteniendo el dinero en sus bolsillos. La demanda de pesos, o sea, la cantidad de dinero que la gente quiere tener, sigue siendo cautelosa, aunque la inflación haya desacelerado un poco.
¿Y qué hace el Gobierno para que fluya más dinero? 🎯
Para intentar que más dólares entren y salgan del mercado, el Gobierno está intentando «monetizar en dólares»: permite que empresas que no exportan puedan endeudarse en moneda extranjera y busca que las personas vuelquen sus dólares al mercado, por ejemplo, incentivando a que saquen sus dólares del colchón y los usen en la economía formal. El ministro Luis Caputo incluso pidió a los jóvenes que le digan a sus padres que saquen los dólares que tienen escondidos.
¿Qué pasa con la economía real? 📉
Todo esto tiene un impacto directo en los sectores que más generan empleo, como la industria, la construcción, el comercio y el transporte. Según el informe, entre abril de 2025 y julio de 2026, la actividad industrial cayó un 6%, y la construcción retrocedió un 5,2%. La inversión en maquinaria y equipos bajó casi un 15%. Mientras tanto, algunos sectores como la minería, los hidrocarburos y la agricultura están creciendo a tasas cercanas al 10%, evidenciando una gran brecha en el desempeño económico del país.
Además, el nivel de morosidad, o sea, la cantidad de personas y empresas que no pagan sus deudas, es alarmante y agrava aún más la situación.
¿Qué significa todo esto? 🤷♂️
En definitiva, la economía argentina está atravesando un momento de mucha confusión. La política monetaria parece ir en una dirección y en otra, mientras sectores clave se ven afectados por la falta de crédito y la incertidumbre. La pregunta que queda en el aire es si estas medidas lograrán estabilizar la economía o si, por el contrario, seguirán generando más desajustes y dificultades para quienes quieren invertir, trabajar y vivir de manera más tranquila.




